El formalismo crítico académico durante las vanguardias morePublished in HISTORIA DE LA CRITICA Y LA TEORIA LITERARIAS EN ESTADOS UNIDOS. Ed. Ricardo Miguel Alfonso. Madrid: Verbum, 2001. |
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CAPITULO IV
El formalismo critico academico
durante las vanguardias
Jose Angel Garcia Landa
"Las diferencias entre
los filosofos han desapareci-
do con mas frecuencia por-
que han pasado al olvido
que porque se hayan resuel-
to". Richard Mckeon
Este capftulo tratara sobre dos escuelas que florecen
durante las decadas centrales del siglo XX, la Nueva Critica
(New Criticism) y la Escuela de Chicago. Ambas, en especial la
Nueva Critica, representan un paso importante en el desarrollo
de una cntica literaria especializada, teorica e institucionalizada
en el marco de la educacion superior. Hay caricaturas posibles
de ambas escuelas: el New Critic como un lector ajeno a la histo-
ria y a la ideologia, que reduce el estudio de la literatura al
comentario formalista de las connotaciones en la poesia lirica,
ignorando tan to el contexto historico como la intention del
autor. Y el critico de Chicago como un neoclasico rezagado, un
academico mohoso que pretende basar la critica literaria en un
retorno a Aristoteles y a las reglas de los generos literarios.
Quiza despejemos el cam in o mas a gusto anticipando lo peor, y
procediendo a comprender la justicia y limitaciones de estas
caricaturas.
Una advertencia sobre el concepto de "escuela" critica en
lo que atari e a los Nuevos Criticos o a la escuela de Chicago. En
la medida en que son movimientos relevantes, sus ideas se han
difundido mas alia del nucleo inicial de criticos que las origina-
ron. En la misma medida han pasado a formar parte de una
practica critica generalizada, mas eclectica y menos metodologi-
camente "pura". Por otra parte, suele suceder con las escuelas
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criticas lo contrario de lo que sucede con la gente al envejecer.
A medida que nos hacemos viejos, nos parecemos cada vez mas
a nosotros mismos, acentuando rasgos de caracter. En critica,
sin embargo, muchas veces las escuelas comienzan aventurando
posturas radicales o llamativas que luego son modificadas o
moderadas con la experiencia y el debate critico. Por tanto,
conviene ser cautos a laTiora de asignar una determinada doc-
trina a una escuela en su conjunto. Maxime teniendo en cuenta
que los distintos integrantes de una escuela no solo no coinci-
den en todos los puntos doctrinales (tanto menos en los mas
vistosos) sino que de modo invariable niegan pertenecer a nin-
guna escuela. Los New Critics en especial se citan mucho entre
si, pero tampoco pierden ocasion de recriminarse y desautori-
zarse unos a otros; tienen lo que Wittgenstein llamaba un pare-
cido de familia, y a cualquier generalization sobre ellos se
podria oponer una exception. Las escuelas y movimientos son,
ante todo, esquemas interpretativos establecidos a posteriori
por los historiadores, y en los manuales existe siempre el peli-
gro de establecer retrospectivamente, por necesidades del
guion, una coherencia que no resiste un analisis mas detenido.
En lo que sigue atenderemos a algunas de las doctrinas-mas ori-
ginales, influyentes y caracteristicas de la Nueva Critica y del
grupo de Chicago, pero solo en la medida de lo posible sortea-
remos los problemas de definition que hemos apUntado.
La "Nueva Critica"
Hay muchas nuevas criticas, pero solo una as! denominada
por antonomasia decadas despues de haber perdido la nove-
dad. Y si no es historicamente "nueva" (pues empezo a tomar
forma hacia 1920) siempre lo vuelve a ser para el estudiante de
la literatura que aprende a traves de ella a comprender y disfru-
tar mejor del uso del lenguaje en la literatura. Llamaremos,
pues, "Nueva Critica" a un complejo de teorias y practicas criti-
cas que se generan en los paises anglosajones, entre los anos
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Jose angel Garcia Landa
veinte y los cincuenta, y que en los Estados Unidos se convier-
ten en el paradigma critico dominante de los anos que siguie-
ron a la Segunda Guerra Mundial. La Nueva Critica se convirtio
en la modalidad habitual de acercamiento a los estudios litera-
rios en los colegios y universidades norteamericanas, en una
epoca en la que la educacion superior y en concreto los estu-
dios de literatura (la especialidad denominada "English") goza-
ban de una expansion sin precedentes.
La expresion "New Criticism" habia sido usada anterior-
mente por Joel Elias Spingarn, autor de una conocida historia
. de la critica literaria renacentista y de "The New Criticism"
(1910), conferencia que difundio en Norteamerica las ideas de
Benedetto Croce. Ateniendose a la estetica expresionista de
Croce, Spingarn proponla una nueva critica que' reaccionaba
contra el historicismo y la critica academica. Pero hasta aqui
llega la analogia con nuestros Nuevos Criticos de decadas poste-
riores, pues Spingarn propugna que el critico debe reproducir
en si la experiencia creativa del artista, y de hecho su practica
estara cercana al impresionismo critico. Para ser critico se
requiere un gusto refinado y fuerza imaginativa, pues el critico
es tambien un creador. Ni Spingarn ni Croce ven sentido en el
analisis formal: la poesia de hecho no se halla en la obra sino
en el acto creador del artista. Los New Critics posteriores reac-
cionaran precisamente contra este tipo de psicologismo. Otro
libro con el mismo titulo usado por Spingarn aparecio tres
decadas mas tarde1. John Crowe Ransom (1888-1974) analizaba
alii la obra de T. S. Eliot, I. A. Richards e Yvor Winters, recha-
zando sus veleidades tradicionalistas, psicologistas o moralizan-
tes (respectivamente), a la vez que alababa sus contribuciones
al estudio estructural de la poesia. Yasi queda bautizado el
movimiento critico que ellos ayudaron a inspirar. Por entonces,
el termino "new criticism" tambien se usaba con frecuencia de
• John Crowe Ransom, The Neiv Criticism (1941; Westport, Conn.: Gre-
enwood Press, 1979). A partir de aqui', todas las citas con la abreviatura NCse
refieren a este libro. •
Historia de la Teoria y CrItica Literarias en Estados Unidos
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modo mas general, para referirse a la critica academica profe-
sionalizada, y especialmente a la inspirada en disciplinas extrali-
terarias (psicologia, antropologia, etc.)2. Tambien contra estas
"nuevas criticas" interdisciplinarias reaccionara lo que hoy
seguimos llamando Nueva Critica.
Los New Critics no son un grupo homogeneo ni bien defini-
do. Si bien hay una serie de practicas o ideas que pueden ser
asociadas bajo esta denominacion, el parecido entre las doctri-
nas de sus diversos representantes no pasa de ser lo que, como
ya hemos dicho, Wittgenstein llama un "parecido de familia":
no hay un solo rasgo compartido por todos, y todos presentan
caracteristicas que no figuran en los demas; y sin embargo se
parecen (unos mas que otros). Se parecen asi las ideas de John
Crowe Ransom, Allen Tate, R. P. Blackmur, Cleanth Brooks,
Robert Penn Warren, W. K. Wimsatt o Monroe Beardsley. Cier-
tos aspectos de la critica de Yvor Winters, Susanne K. Langer y
Rene Wellek tambien se pueden asociar a la estetica de esta
escuela. Tambien destacan los trabajos de Eliseo Vivas, Mark
Schorer, y en decadas mas recientes los de Murray Krieger y
John M. Ellis. Los trabajos de los primeros New Critics aparecian
en revistas que se acabaron asociando con esta escuela, como la
Southern Review (1935-), la Kenyon Review (1938-) o la Sewanee
Review (1944-). Estos criticos estadounidenses desarrollan cier-
tas lineas del pensamiento de dos predecesores importantes y a
menudo citados por ellos, el linguista y critico ingles I. A.
Richards, y T. S. Eliot, estadounidense con vocacion de ingles (y
de anglicano, de monarquico y de clasicista). Y tambien existe
una "nueva critica" a la inglesa, cuya muestra mas caracteristica
es Seven Types of Ambiguity, de William Empson, discipulo de
Richards3. La version americana de la nueva critica surgio en los
estados surehos, y la ideologia cultural de varios de estos criticos
puede asociarse a un conservadurismo nostalgico tipico entre
2 Asi Stanley Edgar Hyman, The Armed Vision: A Study in the Methods of
Modern Literary Criticism (1948; Londres: Greenwood Press, 1978).
3 William Empson, Seven Types of Ambiguity. (1930; Londres: Hoearth
Press, 1984).
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los intelectuales del Sur. Es el caso de Tate y Brooks; Winters es
aun mas cbnservador aunque no sureno; pero entre los New
Critics hay agnosticos como Blackmur o Richards, y criticos hos-
tiles al cristianismo como Empson. Ransom presenta quizas un
alineamiento ideologico mas representative, al comparar la uni-
dad del poema a la unidad de un estado democratico: en ambos
el interes general pasa por el respeto a las particularidades loca-
les e individuals, aunque sean irrelevantes (NC 54).
Como en el caso de muchos de los escritores vanguardistas
coetaneos suyos, el conservadurismo ideologico, que a veces se
detecta en los Nuevos Criticos va unido en cualquier caso a un
afan polemico de renovacion intelectual y formal. Los Nuevos
Criticos se oponen a los modelos de educacion literaria domi-
nantes hasta entonces en la universidad: tanto al historicismo
academico (que ignora el factor estetico) como a la critica
impresionista y psicologista. En poesia reaccionan contra el
romanticismo tardio y contra la emotividad subjetivista. Propug-
nan una poetica anti-expresiva, disociando el poema de su
conexion con las vivencias emocionales del autor. Comienzan
siendo basicamente estudiosos de la poesia lirica, aunque desa-
rrollaran gradualmente una poetica de otros generos a medida
que encuentran maneras de encarar el analisis de la novela o el
drama como formas esteticas. El proyecto critico propugnado
por los Nuevos Criticos consiste en una lectura de las obras que
describa que es lo que tienen de artistico, como funciona la
forma concreta en cada obra literaria. Los terminos favorecidos
por la nueva poetica, un tanto neoclasica, son la impersonali-
dad, la maestria formal, la objetivizacion de la emocion en un
producto acabado y contenido en si; el poema es una estructu-
ra compleja que reconciliara tendencias opuestas en un impul-
so superior; es a la vez dramatico, ironico, ambiguo y metafori-
co, caracterizaciones estas que se refuerzan mutuamente4.
4 W. K. Wimsatt y Cleanth Brooks, Literary Criticism: A Short History
(Nueva York: Alfred A. Knopf, 1957), p. 731. A partir de aqm, todas las citas
con la abreviatura LCSHse refieren a este libro.
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Si bien los Nuevos Criticos destacaron sobre todo en la cri-
tica aplicada, apareceran tambien tratados teoricos, el mas
influyente de los cuales es la Teoria Literaria de Rene Wellek y
Austin Warren, asi como manifiestos programaticos como "Cri-
ticism, Inc." de Ransom o "The Formalist Critic" de Brooks5.
Para estos teorizadores, la critica literaria es diferente de lo que
venian realizando los historiadores y profesores de literatura.
"Criticism, Inc." es una de las primeras exposiciones programa-
ticas de lo que sera la Nueva Critica profesional. Segun Ran-
som, los estudios biograficos, la investigation bibliografica y la
filologia historicista no son propiamente "critica": la masa de
prolegomenos acumulada en torno a la obra literaria ha hecho
olvidar a los academicos que existe la obra en si. La erudicion
academica no entiende la obra como objeto estetico, y la trata
con una perspectiva arqueologica. El historicismo parte ya de
una base erronea: la obra se estudia como el resultado de la
vida y circunstancias del autor, y asi los historicistas interpretan
los elementos de la obra como resultado de influencias, como
alusiones a acontecimientos contemporaneos o como asociacio-
nes personales del autor. A veces, llevados por su entusiasmo
contextualista, incluso olvidan por completo ocuparse de exa-
minar la obra. Para los historicistas, la interpretacion o valora-
cion criticas de una obra no eran actividades cientificas, y los
academicos debian estudiar datos, hechos demostrables.
Reducida a datos historico-filologicos, la literatura se
convierte en algo muerto y carente de entidad propia. Los
Nuevos Criticos intentaran por el contrario captar lo que hay
en la obra de vivo y de unico, lo que nos impacta en la litera-
5 John Crowe Ransom, "Criticism, Inc.", en The World's Body (Nueva
York: Scribner's, 1938), pp. 327-350 (a partir de aqm, WB); Wellek y Warren,
Teoria Literaria (1949; Madrid: Gredos, 1988); Brooks, "The Formalist Critic"
(1951), en TlieModern Critical Spectrum, ed. Gerald Jay Goldberg y Nancy Mar-
iner Goldberg (Englewood Cliffs, N.J.: Prentice-Hall, 1962), pp. 1-6 (a partir
de aqui, FCy MCSse refieren a este articulo y libro, respectivamente. Las tra-
ducciones de MCS son rmas, y las cursivas estan en el original).
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tura y produce a la vez sentido y placer6. Aun mas, pretenden
llevar este estudio a cabo unificando el estudio de hechos y el
de valores, ligando juicios a analisis objetivos7. Es necesario
diferenciar la critica de otras posibles perspectivas sobre la
literatura: la sociologia, la etica, la filologia, etc., pues la lite-
ratura proporciona materiales para- casi cualquier disciplina
de las ciencias humanas. Podemos estudiar, por ejemplo, la
cuestion colonial en Irlanda tal como se refleja en las obras
de Spenser, o el uso de terminologia legal en Shakespeare.
Estos no son estudios propiamente criticos si nuestro objeto
son la ideologia colonialista o la terminologia legal, pues
igualmente valiosos serian los datos procedentes de docu-
mentos no literarios. Segun Ransom (WB 345), el critico
debe estar familiarizado con todos estos materiales en tanto
que son usados por el artista, pero su tarea es diferente de la
del historiador de la ciencia o la cultura: en tanto que criti-
co, debe estudiar su funcion en la obra, su asimilacion litera-
ria.
En contraste con los procedimientos seguidos por los his-
toriadores de la literatura, los Nuevos Criticos propugnan un
analisis detallado de la obra propiamente dicha, sin interponer
documentos externos a ella. Ransom denomina a esta critica
que se concentra en la obra en tanto que obra "critica ontologi-
ca": otros criticos hablan de la perspectiva intrinseca sobre la
obra8. Esta "nueva critica" estudia la obra como una unidad
compleja, construida con elementos y fuerzas que han recibido
fi Vftor Manuel de Aguiar e Silva, "EI°new criticism'", en Teoria de la lite-
ratura (Madrid: Gredos, 1972), p. 428. A partir de aqui, todas las citas con la
abreviatura TL se refieren a esta obra.
7 Es el argumento, por ejemplo, de Murray Krieger en The New Apolo-
gists for Poetry (Bloomington: Indiana University Press, 1956).
8 La notion de enfoque intrinseco se remonta a la Poetica de Aristote-
les. Recibe una nueva base analitica con la filosofia de Kant, y prospera con
fuerza en la primera mitad del siglo XX, en especial entre escuelas "formalis-
tas", aunque tambien utilizan el concepto autores tan diversos como Jung o
Maritain.
HlSTORIA DE LA TEORIA Y CRITICA LlTERARIAS EN ESTADOS UNIDOS
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una ordenacion coherente. La obra -la obra lograda, se entien-
de- es un todo autonomo, un cuasi-organismo en el que cada
elemento mantiene una relacion dinamica con el resto. La
armoma poetica es una armoma de fuerzas divergentes, de ten-
siones muy diversas que se explotan y resuelven en la estructu-
racion global. En poesia existe tension entre el ritmo del
poema y el ritmo del lenguaje, el argumento logico y el tono
emocional del poema, entre prosodia y sintaxis, entre la univer-
salidad y la particularidad del poema, entre lo intencionalmen-
te relevante y lo irrelevante, entre denotation y connotacion. El
critico busca entender lo que hay de unico en esta obra en concre-
te. La obra se ha construido sin duda a partir de elementos pre-
existentes; pero el critico busca lo que hace que esta obra sea lo
que es, analiza el uso del lenguaje que es caracteristico de esta
obra (y enjuicia lo adecuado de ese uso). La investigation histo-
rico-bibliografica de fuentes e influencias, la historia de escue-
las y estilos literarios, no nos permitiran conocer la estructura
de un poema o una novela; no nos explicaran la funcion de las
imagenes y sfmbolos, los elementos ambiguos o paradojicos, o
el funcionamiento de la ironia. Es precisamente todo lo especi-
fico de la obra lo que escapa a esos enfoques extrinsecos. El
tipo de analisis que desarrollaran los Nuevos Criticos es por
tanto detallado y cuidadoso en su descripcion de la estructura
de la obra, atendiendo a la funcion de diversos aspectos estruc-
turales o subsistemas (metrica, logica, connotacion, etc.), siem-
pre con vistas a valorar esos elementos en la obra entendida
como unidad.
Central para la estetica de los Nuevos Criticos es el con-
cepto de tension usado por Tate o Brooks. Tate concibe el
poema como un todo organico que resulta de integrar la exten-
sion (el elemento conceptual y denotativo) con la intension (el
elemento gratuito o connotativo del lenguaje, lo que Ransom
llama "textura"). Hay obras con gran intension pero poca
extension (por ejemplo, la poesia esteticista), o con gran
extension e intension a la vez (pongamos por caso Hamlet). La
correlacion entre extension e intension es lo que Tate llama la
tension del poema, el valor y potencia propiamente poeticos del
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mismo9. Brooks ofrece una perspectiva complementaria: la
obra es una estructura de tensiones, creadas por medio de
recursos retoricos como la paradoja y la ironia. "Ironia", por
cierto, tiene para los Nuevos Criticos y en especial para Brooks
un sentido mas amplio de lo habitual. La ironia resulta del
contraste entre la diversidad de las partes y la estructura glo-
bal; el poema asi matiza al valor de cada elemento y es matiza-
do por el. Los New Critics aprecian la capacidad de la obra
para contener fuerzas enfrentadas o centripetas sin por ello
quebrarse (la paradoja o coincidencia de contrarios puede con-
siderarse como la manifestation intensificada de este poten-
cial). La integration estructural y la tension de la obra son asi
aspectos del mismo fenomeno. Los problemas formales que.
debe estudiar el critico (los niveles de signification, el diseno
simbolico, el juego de la connotacion, la ironia y la paradoja,
etc.) son otros tantos generadores de tension.
La unidad y la belleza de la obra surgen pues como tension,
como resultado del conflicto entre elementos. Los elementos
poeticos siempre luchan por dar forma a una materia prima que
no es de por si artfstica, y no hay poesia "pura" que valga, pues
son necesarios tanto el impulso formador como la resistencia y
la calidad original del material. Wimsatt y Brooks aluden a un
segundo grado de conflicto en la actividad poetica: un conflicto
entre los principios de unidad y los principios de conflictividad.
Es necesario, pues, un elemento de discordancia en la obra. Esta
reflexion coloca a los Nuevos Criticos en una linea^-que se
remonta a San Agustin (LCSH125). Wimsatt desarrolla un para-
lelismo entre la poesia y el concepto cristiano de felix culpa: la
poesia necesita un grado de imperfection para poder nacer.
Para Wimsatt, la tension presente en la metafora la con-
vierte en un modelo a escala reducida de un poema y del tipo
de experiencia que este proporciona. Una metafora combina
una emocion y una construction geometrica; combina una ima-
gen concreta con un potential sentido universal. Es "un univer-
9 Allen Tate, "Tension in Poetry" {MCS 83-92).
HlSTORIA DE-LA TEORIa Y CRITICA LlTERARIAS EN ESTAD0S UNID0S
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sal concreto, o pseudo-concreto"io. Propone Wimsatt una teoria
metaforica de la poesia que busca reconciliar la mimesis, la
emocion y la expresion. Brooks tambien sostiene que "la litera-
tura es en ultima instancia metaforica y simbolica. (...) La gene-
ralidad y la universalidad no las capta mediante la abstraction;
antes bien llega a ellas por el camino de lo concreto y lo parti-
cular" (FC1). Ylos Nuevos Criticos destacan por sus analisis de
la textura concreta de los poemas. Examinan asi la denotation y
connotacion de las palabras, la funcion expresiva del ritmo y de
las variaciones metricas, las ambigiiedades presentes en el voca-
bulario o la sintaxis, el uso de figuras y tropos, con atencion
especial a su interaction o a la manera en que tejen relaciones
implicitas entre si; determinaran los conceptos clave y sus varia-
ciones, y el uso de todo tipo de recursos retoricos (aliteracion,
anafora, alegoria, etc.).
Muy especialmente atendera esta critica a los elementos
que vertebran el texto creativo como un todo integrado: a repe-
ticiones, paralelismos, antitesis que articulen la obra; tambien a
la relacion entre la situation o referenda objeto del poema y la
emocion o actitud del hablante. Gran parte de la labor innova-
dora de los Nuevos Criticos consistio en hallar forma donde
otros veian "tema" o "contenido", y asi hablan del uso del punto
de vista como elemento de estructuracion compositiva, o de la
relacion entre temas (o argumentos) principales y subsidiarios
como un problema de composition. La critica pasa asi por un
examen detenido o dose reading de muchos aspectos formales
de la obra y del engarce de estos diversos elementos compositi-
vos en una estructura global.
No obstante, el critico no debe aplicar un metodo de anali-
sis predeterminado a las obras, pues ello resultaria en una rigi-
dez metodologica. Cada obra tiene sus propias caracteristicas y
prioridades, y requiere asi un tratamiento individualizado. La
10 En LCSH, p. 750 (traduccion mla). Cf. el artlculo "The Concrete
Universal", en Wimsatt, The Verbal Icon: Studies in the Meaning of Poetry (Nueva
York: Noonday, 1958), pp. 69-83. A partir de aqm, todas las citas con la abre-
viatura Wse refieren a este libro.
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critica en tanto que disciplina requiere principios generales,
pero estos principios definen el area de actuation que le es pro-
pia -que es "critica", frente a sociologia, polftica, etc.- y no son
reglas sobre como comentar un texto criticamente (FC 1). El
acercamiento al texto es inductivo, no aprioristico. Esto no
debe confundirse con el impresionismo o la carencia de meto-
do. El critico debe ser un profesional: debe disponer de un
arsenal de conceptos, convenciones e instrumentos criticos, y
amplios conocimientos circunstanciales sobre la obra y la litera-
tura en general (tener lo que se llamaria mas adelante "compe-
tencia literaria")11. Los Nuevos Criticos se opoman asi a la criti-
ca impresionista heredada del siglo XIX, que si bien atendia al
valor estetico de la obra no admitfa otro criterio que la intui-
tion subjetiva y el buen gusto del critico (normalmente un afi-
cionado ocioso o un periodista).
Otro limite de la critica apunta Brooks: no se trata de pro-
porcionar formulas para la creation artistica. El critico puede
ayudar al artista negativamente, sefialando lo que hay de acerta-
do o de defectuoso en su obra, pero en tanto que critico no es
papel suyo el inventar nuevas formulas artisticas.
A pesar de no ser un impresionista, el Nuevo Critico no
pretende ser en absoluto neutral o aseptico en su labor. El cri-
tico no esta solo para analizar estructuras: debe discriminar
valores, juzgar razonadamente y dar prioridad a unas tecnicas,
convenciones u obras sobre otras. Segun Brooks, tla. critica
literaria consiste en la description y la valoracion de^u objeto"
(FC 1). La Nueva Critica es, despues de todo, un enfoque
humanista, y reconoce que en ultima instancia la cuestion
estetica no es ajena a la consideration etica que ha de regir
toda action humana. Lo que si combatieron los Nuevos Criti-
cos es la reduction de la literatura a un vehiculo ideologico o
de instruction etica, tal como veian hacer a los criticos marxis-
tas o a los Nuevos Humanistas. Estos ultimos, liderados por
11 Jonathan Culler, La poetica estructuralista (Barcelona: Anagrama,
1979).
HlSTORIA DE LA TEORfA Y CRITICA LlTERARIAS EN ESTADOS UNIDOS
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Irving Babbitt y Paul Elmer More, fueron muy influyentes en
Norteamerica en la primera mitad del siglo XX. Seguidores de
Matthew Arnold, como el veian en la literatura una fuente de
valores eticos y culturales en una epoca de decadencia de la
religion. Para los Nuevos Criticos, por el contrario, "la literatu-
ra no es un sustituto de la religion. (...) Los 'problemas mora-
les especificos' son el tema de la literatura, pero no es funcion
de la literatura el ilustrar una ensefianza moral"]2. Asi solo
tuvieron sarcasmos para T. S. Eliot a medida que este iba
subordinando la estetica a su fe religiosa. E inmediatamente se
opusieron los Nuevos Criticos a los marxistas americanos de
primera hornada como V. L. Parrington, Granville Hicks o
James T. Farrell, para quienes la critica estaba al servicio del
socialismo y la literatura era un instrumento para la revolu-
tion social.
Hemos visto que los New Critics reaccionaban contra la
erudition historicista. Se les acusa con frecuencia de ir mas alia
de una critica razonable, y de llevar su reaccion hasta el punto
de negar la base misma del historicismo, ignorando la naturale-
za historica de la obra literaria. La actividad critica tendria
lugar, se dice, a un nivel puramente sincronico, ignorando con-
sideraciones de orden historico (Aguiar e Silva, TL 429-430).
T. S. Eliot habia dado pie a esta interpretation, al sostener que
el conjunto de las grandes obras literarias de Europa existe
simultaneamente y constituye un orden simultaneo13. Y cierta-
mente en los analisis formales tempranos de criticos como
Empson o Brooks la atencion no recae en la dimension histori-
ca de la obra, ni se tiene en cuenta la distancia cultural existen-
te entre el poeta y el critico. La historicista Rosemond Tuve
pudo argiiir que diversas lecturas de Empson en Seven Types of
Ambiguity eran historicamente insostenibles, al no referirse al
sustrato ideologico, teologico y estilistico de los poemas metafi-
sicos que comenta. Como arguye Aguiar e Silva (TL 440), esta
12 Brooks (FCl); cf. Ransom (NC2Q5).
]s T. S. Eliot, "Tradition and the Individual Talent" (MCS162-168).
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tendencia a abolir la condicion historica de la obra literaria
ayuda a entender por que los Nuevos Crfticos prefieren comen-
tar poemas liricos y tienden a descuidar el drama, y la novela:
estos generos son mas permeables a la historia que la Hrica.
Podria objetarse que la explicacion es reversible, y tambien que
en una fase posterior los Nuevos Crfticos se vuelven mas eclecti-
cos a la vez que intentan extender su metodo de analisis formal
a los generos con argumento; por ejemplo en Understanding Fic-
tion, de Brooks y Warren14.
Si bien hay que reconocer que la tentacion ahistoricista es
uno de los puntos flojos de esta escuela, los New Critics con fre-
cuencia presuponen muchos de los factores historicos que no
comentan explicitamente, y no puede decirse que trabajen sis-
tematicamente de espaldas al historicismo. Kenneth Burke
muestra que la metodologia de Brooks en su libro sobre Faulk-
ner no es puramente formalista, sino que las consideraciones
historico-sociologicas son un elemento importante si bien no
explfcito en sus analisis15. Ysi bien Brooks critica el relativismo
de valores a que puede conducir el historicismo, tambien reco-
noce la importancia de la informacion historica a la hora de
interpretar las obras16. Aunque la Nueva Critica hace recaer el
acento en otro aspecto del fenomeno literario, tambien sirve su
perspectiva formal para desarrollar y matizar la nocion de histo-
ria y evolucion literaria, prestando mas atencion a la transfor-
mation de tecnicas, formas y convenciones (vease a esyte respec-
to el capitulo sobre "Historia literaria" en la Teoria de lopliteratura
de Wellek y Warren). Y crfticos cuyo nombre se suele asociar a
esta escuela son reconocidos como grandes historiadores de la
14 Cleanth Brooks y Robert Penn Warren, Understanding Fiction (1943;
Englewood Cliffs, N.J.: Prentice-Hall, 1959).
15 Kenneth Burke, "Formalist Criticism: Its Principles and Limits", en
Twentieth-Century Literary Theory, ed. K. M. Newton (Houndmills: Macmillan,
1997), pp. 30-34; Cleanth Brooks, William Faulkner: The Yoknapatawpha County
(New Haven: Yale University Press, 1963).
Ifi Brooks, "Criticism, History, and Critical Relativism", cit. en Aguiar e
Silva (TL 430).
Historia de la Teori'a y Critica Literarias en Estados Unidos
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literatura; asi Wellek en su Historia de la critica moderna17. El
mismo Empson en su fase posterior se dedica a especulaciones
historico-contextualistas que, si bien son harto aventuradas, no
parecen en absoluto "intrinsecas" ni verbalistas18.
La estetica de los Nuevos Crfticos desemboca en una reeva-
luacion de la tradition literaria. Podrfamos resumir este cambio
diciendo que las esteticas romanticas y naturalistas se pasan de
moda, y "suben las acciones" de epocas mas conscientemente
convencionales, especialmente la literatura inglesa entre 1590 y
174019. Es famosa la promotion de los dramaturgos y poetas de
principios del XVII llevada acabo por T. S. Eliot, ofreciendolos
como modelo para la nueva poesia modernista del siglo XX:
habfa de ser una poesia compleja, dificil, impura e integradora,
que distorsiona el lenguaje para articular experiencias propias
de la poesia, que no pueden tener lugar en otro tipo de contex-
to. Los escritores no deben aspirar a la expresion sincera e
inmediata de la verdad o el sentimiento, sino a la impersonali-
dad, al uso habil de una convention adecuada, y a una relation
consciente y compleja con sus predecesores. Todo ello implica
una literatura mas deliberadamente vuelta hacia su propia lite-
rariedad, acorde con los presupuestos inmanentistas y formalis-
tas del modernismo. El gusto de Eliot es representative de toda
una generation, pero tampoco es raro ver a crfticos como Ran-
som o Winters avisar sobre los peligros de los estilos experimen-
tales y artificiales en exceso20. En este sentido los Nuevos Crfti-
cos americanos son en general mas tradicionalistas que el "clasi-
17 Aguiar e Silva tambien matiza su acusacion de ahistoricismo. Wellek
la rechaza en American Criticism, 1900-1950, vol. 6 de A History of Modern Criti-
cism, 1750-1950 (Londres: Jonathan Cape, 1986), p. 148. (A partir de aqui,
todas las citas con la abreviatura ACse refieren a esta ultima obra).
18 Por ejemplo en sus Essays on Shakespeare, ed. David Pirie (Cambridge:
Cambridge University Press, 1986).
19 Ver, por ejemplo, Cleanth Brooks, Modern Poetry and the Tradition
(Chapel Hill: University of North Carolina Press, 1939).
20 Ransom (NC, 190); Winters, In Defense of Reason (1947; Athens: Swa-
llow Press / Ohio State University Press, 1987), p. 59 passim. A partir de aqui,
todas las citas con la abreviatura DR se refieren a este libro.
174
Jose Angel Garcia Landa
cista" Eliot. Siguen con atencion el desarrollo de la literatura
modernista, pero es con frecuencia para criticar sus excesos
irracionalistas. No son en este sentido vanguardistas, y la esteti-
ca que defienden la reconocen antes en la poesia del siglo XVII
que en los modernos: aun mas, se detecta un rechazo instintivo
a la civilizacion moderna en criticos como Eliot, Tate o Winters.
Otra limitation de muchos New Critics es su descuido o igno-
rancia de tradiciones distintas a la anglosajona21.__Y si bien los
New Critics refinaron el estudio estilfstico de la prosa narrativa,
con la promotion de conceptos como "forma espacial", "modu-
lation de tonos", "punto de vista", "narrador ficticio", etc., el
gran despegue de los estudios novelisticos en los Estados Uni-
dos no estuvo a cargo suyo, sino que lo realizaron los nuevos
americanistas asociados a la critica mitica o a la escuela de estu-
dios culturales de Nueva York (F. O. Matthiessen, Irving Howe,
Leslie Fiedler, Alfred Kazin, Edmund Wilson, Lionel Trilling).
Como hemos visto, la Nueva Critica ofrece una perspectiva
estetica sobre el fenomeno literario, defendiendo la autonomia
y especificidad tanto de la critica literaria frente a otras ciencias
humanas como de los valores especificamente literarios de las
obras frente a otras fuentes de interes (sociologico, etico, politi-
co, etc.) presentes en ellas. La autonomia de la critica se sigue
de.la autonomia de la literatura frente a otras modalidades de
experiencia y conocimiento. La literatura nos hace conocer de
un modo unico y diferenciado porque utiliza el lenguajq poeti-
camente, articulando en sus formas linguisticas experjencias
unicas e irrepetibles, que no se pueden obtener en otros con-
textos. Es importante subrayar que al afirmar que la literatura
no debe confundirse con la religion, la moral, la filosofia, etc.,
los New Critics no estan proponiendo un formalismo vacio que
ignore "el significado" de la literatura, la experiencia humana
que le sirve de base. La Nueva Critica es estetica, pero no esteti-
cista, no defiende el arte por el arte, y siempre rechazaron los
Nuevos Criticos las acusaciones que en este sentido se les haci-
21 Wellek (AC 157). Esto no se aplica, evidentemente, al propio Wellek.
HlSTORIA DE LA TEORIA Y CRITICA LlTERARIAS EN ESTADOS UNIDOS
175
an. Solo en tanto que es obra de arte cumple la literatura la
funcion que le es propia en la cultura y la experiencia humana.
Susanne K. Langer, cuya filosofia del arte puede asociarse a la
de los Nuevos Criticos, sostiene que con los materiales de la
experiencia extraliteraria (morales, culturales, historicos, etc.)
el poema crea una vida virtual y un mundo virtual. Esto no
supone una negation de la realidad: significa solo que los mate-
riales se han integrado en una estructura estetica, se han some-
tido a un proyecto estetico, y solo en el marco de este contexto
(la obra) pueden interpretarse y evaluarse correctamente. En la
obra son elementos compositivos, y solo la obra como forma
simbolica compleja, como expresion total, se relaciona con el
mundo extrapoetico22. O, en palabras de Brooks, "La literatura
no es ajena a las ideas. Florece entre ellas y se nutre de ideas,
pero no presenta las ideas simple y literalmente. Las complica
con 'la sustancia recalcitrante de la vida'. En estudiar esa com-
plication consiste el oficio del crftico literario" (FC6).
Los criticos que ignoran este presupuesto se enredan en
discusiones sobre problemas de verdad conceptual, de creencia
o de escepticismo al tratar con la literatura, y arrancan de las
obras fragmentos de filosofia, de moral, de teoria politica, igno-
rando que tales elementos estan esteticamente subordinados a
la estructura global. Para la Nueva Critica deberian ser irrele-
vantes las cuestiones de divergencia ideologica entre el autor y
el critico. T. S. Eliot observa que la poesia de Crashaw puede
ser apreciada tanto por agnosticos como por catolicos, que no
es preciso tener una vision platonica o transcendentalista del
universo para apreciar la poesia de Wordsworth. Nos remite
Eliot a Coleridge, segun el cual la lectura de la poesia requiere
una "suspension de la incredulidad" o una "fe poetica"23. Eliot
22 Susanne K. Langer, Feeling and Form (Nueva York: Scribner's, 1953),
cap. 13; tambien Langer, Problems of Art (Londres: Routledge & Kegan Paul,
1957), cap. 10.
23 S. T.Coleridge, Biographia Literaria (1817; Londres: Dent, 1975), cap.
XIV, p. 169 (esta edicion aparece abreviada BL en lo sucesivo). De hecho,
Coleridge es casi un Nuevo Critico avant la lettre.
176
Jose Angel Garcia Landa
"acepta en un poema cualquier vision del mundo con tal de
que esta sea coherente, madura y basada en datos de la experiential.
El papel del critico no es estudiar la verdad o falsedad de los
presupuestos de la obra, ni el lugar de esta en la historia de las
ideas, sino unicamente su composicion estetica. Solo cuando
conocemos este aspecto de una obra litefaria podemos utilizar
este saber como objeto de estudio para otra disciplina. Ysi igno-
ramos el aspecto estetico no es literatura lo que estamos estu-
diando, sino documentos.
Los Nuevos Criticos evitan remitirse a la opinion o la bio-
grafla del autor a la hora de interpretar las obras. Aun van mas
alia, y denuncian lo que se dio en llamar la "falacia intenciona-
lista"25, es dedir, el prejuicio consistente en creer que el signifi-
cado autentico de la obra reside en la intencion que ha querido
darle el autor, y que la tarea mas importante del critico seria
identificar esa intencion. Segun ellos, la critica intencionalista
se basa en presupuestos erroneos. Por una parte, el proceso de
creacion no consiste en buscar una forma o materiales que
expresen una intencion previamente formada; el significado de
la obra no preexiste a la composicion de la misma. Por otra
parte, la intencion formulada por el autor a posteriori tampoco
es un criterio valido, pues esto supondria una imposible trans-
parencia y racionalidad del arte para el sujeto creador. El proce-
so creativo es mas complejo, y entran en el mas ingredientes
que los accesibles a la reflexion consciente del autor. ^
Tate concibe la genesis del poema como un proceso auto-
nomo, en el que el poeta solo "cria" el poema. Exfiste una
conexion posible entre la teoria estetica de la "impersonali-
dad" defendida por criticos como Eliot y Tate, y las teorias psi-
coanaliticas de la literatura desarrolladas por Jung. El poema
24 Aguiar e Silva (LT 433) (parafraseo sobre este punto la exposition
de este critico). Ransom disiente en este punto: "Si las creencias de Dante no
pueden ser aceptadas por su lector, a Dante le va peor con ese lector; no es
un asunto irrelevante, como sostiene Eliot" (NC20&; traduction ima).
25 W. K. Wimsatt y Monroe C. Beardsley, "The Intentional Fallacy"
(1946), en VI, pp. 3-20; cf. Ransom (NC 224).
Historia de la Teoria y Critica Literarias en Estados Unidos
177
es autonomo en cierto grado porque la imagineria poetica
obedece leyes implicitas en la psique humana. Las experien&as
humanas basicas son en ultima instancia comunes segun Tate y
Jung. Este ultimo subrayaba que su enfoque no pretendia susti-
tuir a la critica estetica, sino que era una perspectiva comple-
mentaria desde la psicologfa. Una conexion mas elaborada
entre la critica intrinseca y la filosofia del mito y el simbolo se
encuentra en las obras de Susanne Langer, y mas adelante en
Northrop Frye.
Pero aun obviando toda aproximacion psiquica, aun hay
otras razones para considerar que el poema no es sin mas el
producto de la personalidad del autor. En efecto, es un objeto
construido, una compleja articulacion de ideas y emociones,
una construccion dramatica; no es discurso comunicativo, sino
composicion estetica26. El poema no nos remite al autor, sino a
si mismo.
No niegan los Nuevos Criticos que el lenguaje sea un feno-
meno intencional en sentido mas amplio (como el usado por
Husserl o la filosofia analitica del lenguaje a la manera de Aus-
tin o Searle); antes al contrario, presuponen que es intrinseca-
mente intencional, y que esta intencionalidad estructural es la
unica relevante a la hora de interpretar o valorar la creacion
literaria, Por supuesto los autores tienen intenciones creativas y
opiniones que defenderan en conferencias o entrevistas, pero
la labor del critico solo se hace posible sentando un axioma
heuristico, una regla basica del juego critico: que toda intencio-
nalidad relevante se halla incorporada en la obra, en el lengua-
je de uso publico y objetivamente contrastable. Segun Northrop
Frye, "lo que el poeta queria decir es, por tanto, el poema
mismo"27.
28 Cleanth Brooks, "Literary Criticism: Poet, Poem, and Reader", en
Stanley Burnshaw (ed.), Varieties of Literary Experience (Nueva York: New York
University Press, 1962); Langer, Problems of Art, p. 160. Tate habla a este res-
pecto de la "falacia de la comunicacion" (MCS 84).
27 Northrop Frye, Anatomy of Criticism (Princeton, N.J.: Princeton Uni-
versity Press, 1957), p. 87.
178
Jose Angel Garcia Landa
Observese que los axiomas de la Nueva Critica no se ofre-
cen como verdades incontestables, sino como presupuestos ini-
tiates que hacen posible un determinado tipo de actividad criti-
ca. Como resultado de estos principios, los Nuevos Criticos no
tendran inconveniente en estudiar la obra contradiciendo la
intention explicita del autor y sus declaraciones sobre sus inten-
ciones y estrategias. El autor deja de ser el perfecto explicador
de su obra. Cuando relee o comenta la obra, se ve relegado al
papel de un comentarista mas, y segun Wimsatty Beardsley seria
poco critico por nuestra parte dejarnos guiar por una autoridad
que no estaria legitimamente ejercida fuera de su terreno.
Si la falacia intencionalista consiste en confundir la obra
con la intention expresiva del autor, otro error resulta de con-
fundirla con la reaction subjetiva del lector. Wimsatt y Beardsley
denuncian asi la "falacia afectiva"28. El critico que la comete con-
funde dos objetos de estudio: lo que el poema es y lo que el
poema provoca en la mente del lector. Esta falacia condena al
critico al relativismo, y en ocasiones hasta disuelve la obra entre
las reacciones a la misma. En el arte literario, el artista ha estruc-
turado sus materiales para producir un efecto estetico. Al estar-
ia obra disenada con vistas a este efecto, los valores esteticos son
inherentes a la obra, y no vale decir que son inseparables de la
experiencia del lector: son una funcion de la estructura objetiva.
Tambien sera objetivo (o intersubjetivo, termino preferido por
Wimsatt y Brooks) el juicio estetico, ya que se refiere a una cuali-
dad presente en un objeto; no es un juicio sobre un efeeto1 subje-
tivo y aleatorio. La obra presupone, lleva inscrito, podtiamos
decir, un "lector ideal". Como veiamos en el caso de la intention
del autor, esta convention heuristica hace posible la actividad
critica, y limita el abanico de interpretaciones posibles:.
el critico formalista presupone un lector ideal: es decir, en lugar de
concentrarse en el espectro cambiante de las lecturas posibles,
intenta hallar un punto de referencia central desde el cual enfocar
2» W. ILWimsatt y Monroe C. Beardsley, "The Affective Fallacy" (1949);
version revisada en VI.
HlSTORIA DE LA TEORIA Y CRITICA LlTERARIAS EN ESTADOS UNIDOS
179
la estructura del poema o la novela (...). Por supuesto no existe nin-
gun lector ideal (...) Pero es una estrategia defendible para que el
critico se centre en el poema y no en sus propias reacciones. Ya fin
de cuentas es la estrategia que todos los criticos, sean cuales sean
sus convicciones, se ven obligados a adoptar. (Brooks, FC3)
La alternativa seria declarar que todas las lecturas son
igualmente validas, y tambien que no es posible determinar una
lectura estandar. Si en lugar del lector ideal buscamos atener-
nos al denominador comun de las interpretaciones de varios
lectores cualificados, lo que habremos hecho sera fragmentar el
lector ideal en varios lectores ideales. Para Brooks, renunciar al
concepto de lectura ideal es renunciar a la critica para dedicar-
se a estudios socio-psicologicos.
La labor del critico consiste en describir y enjuiciar la
estructura objetiva de la obra como tal, al margen de sus rela-
ciones psicologicas con el autor y con el lector ("psicologismo"
es un termino peyorativo para todo critico formalista, sea ruso
o americano). Es a la vez legitimo e interesante estudiar tanto la
actividad del autor (la intention, el proceso creativo, etc.)
como la del lector. Solo que estos estudios no son propiamente
criticos: nos llevan fuera de la obra hacia la historia de la cultu-
ra, los estudios de la ideologia, la psicologia, etc. Los datos fun-
damentals para el estudio de un poema se encuentran en el
poema mismo, y al analisis del poema hay que remitirse, antes
que a volumenes de information extrinseca.
El concepto de estructura objetiva es, pues, esencial para
acotar los limites y naturaleza de la critica. El critico debe ser
capaz de identificar una estructura discernible en la obra, y
basar sobre ella su juicio estetico. El comentarista que, apre-
ciando una obra, no puede comunicar de modo objetivo las
razones de su admiration, no hace critica, sino "grunidos emo-
tivos, que no interesan ya a nadie mas que a el"29. Para Ransom
(WB; NC 21-22) las reacciones subjetivas a la literatura no son
29 Eliseo Vivas, Creation and Discovery: Essays in Criticism and Aesthetics
(1955), cit. por Aguiar e Silva (TL 422).
180
Jose Angel GarcIa Landa
asunto del critico; hay que evitar confundir la critica con la psi-
cologia de la lectura. Rechaza la critica impresionista, basada en
los efectos de la obra en el sujeto. La autentica critica (es decir,
la Nueva Critica abogada por Ransom) se interesa por el objeto,
por la obra en si. Propone pues Ransom suprimir del vocabula-
rio critico terminos como "admirable", "triste", "conmovedor",
"divertido" 6 terminos que no describen la estructura de la
obra sino la reaccion del sujeto lector. Tampoco se puede valo-
rar la obra segun la intensidad emocional que provoca en el lec-
tor, observa Brooks. El papel del critico no es ofrecer una rela-
tion de sus emociones, sino indicar a los lectores lo que la obra
es y cuales son las relaciones entre sus componentes (FC 4). El
juicio del critico se elabora "sobre la base de la estructura de la
obra misma"; su labor es "describir en terminos de la forma
dinamica de la obra en si como se manifiesta la resistencia del
material y como se trata esa resistencia" (FC 6).
La obra es una unidad estructurada, y accesible a una des-
cription objetiva. Esto hace posible que haya dialogo critico
sobre una base compartida, en lugar de un coro de afirmacio-
nes aisladas, subjetivas e incontrastables. Rene Wellek define la
obra literaria como un complejo estratificado de signos y de sig-
nificados, una estructura autonoma que requiere un estudio
intrinseco. Wellek, inmigrante checo, retoma aqui ra^herencia
de los formalismos centroeuropeos y expande la base\feorica de
la Nueva Critica hacia la semiotica y la fenomenologia30.
El concepto de estructura objetiva propuesto por los Nue-
vos Criticos debe entenderse en el marco de su reaccion contra
la critica impresionista, como un intento de delimitar lo que es
propiamente la labor critica. La defensa de la critica como dis-
ciplina autonoma, el concepto de estructura objetiyable de la
obra y la delimitation de la experiencia propiamente poetica
son tres puntales basicas de la Nueva Critica que se necesitan e
implican mutuamente.
30 Rene Wellek, Concepts of Criticism (New Haven: Yale University Press,
1963), pp. 293-294.
HlSTORIA DE LA TEORIA Y CRITICA LlTERARIAS EN ESTADOS UNIDOS
181
Titulos de obras criticas como The Verbal Icon o The Well-
Wrought Urn, unidos a la insistencia en conceptos como "estructu-
ra", "forma espacial", "punto de vista" o "diseno" (pattern), han
dado pie a la idea de que los Nuevos Criticos conciben el objeto
poetico de un modo espacializado, como algo no ya ahistorico
sino atemporal, absorto en su perfection estatica, un sistema de
relaciones indiferente a la presencia o ausencia de un lector que
lo contemple. Estas objeciones son absurdas. El que los New Cri-
tics sean lectores sutilisimos nunca les ha hecho perder de vista lo
que son hechos obvios para los principiantes, y quien les plantee
objeciones de este nivel con frecuencia hallara que se encuen-
tran ya varias curvas mas adelante del problema en cuestion. La
analogia visual sirve a los Nuevos Criticos para profundizar en la
construction literaria y para delimitar la especificidad poetica,
pero son conscientes de la naturaleza intrfnsecamente temporal
de la literatura. Para R. P. Blackmur, la poesia no es un "arte
arquitectonico", o "no sin muchas matizaciones: es un arte lineal,
un arte de la sucesion"31. Hay que entender las estructuras anali-
zadas por los New Critics como formas trazadas en el tiempo32.
La compleja interaction de los elementos del lenguaje
poetico hace que escribir una critica de una obra sea distinto
de resumirla o parafrasearla. El sumario o la parafrasis no son
instrumentos fiables para los Nuevos Criticos, pues tienden a
mutilar la compleja integridad de la obra literaria. Pueden usar-
se como herramientas a lo largo del analisis, pero es crucial no
confundir estos resumenes con el "significado" o "contenido"
de la obra. Es este error lo que Brooks llama la "herejia de la
parafrasis"33. El rechazo de los Nuevos Criticos a la parafrasis es
un corolario de sus teorias sobre la especificidad del lenguaje
poetico y sobre la relation entre forma y contenido en poesia.
31 R. P. Blackmur, "New Thresholds, New Anatomies: Notes on a Text
of Hart Crane" (MCS11); cf. Wellek (AC 154 y 189).
32 Vease, por ejemplo, Ransom (NC 126-127), donde este se anticipa a
los analisis de ambiguedad secuencial de Stanley Fish, pero sin caer en su psi-
cologismo.
33 Cleanth Brooks, "The Heresy of Paraphrase" (WWU157-176).
182
Jose Angel Garcia Landa
I. A. Richards establecio tempranamente una oposicion
entre el uso referencial y el uso emotivo del lenguaje. Los Nue-
vos Criticos retomaron con entusiasmo esta dicotomfa y la
sometieron a una serie de variaciones y desarrollos. Todos ellos
consideran primordial definir el funcionamiento especifico del
lenguaje que se da en la poesia (y de- modo mas diluido en cual-
quier creacion literaria).
Ransom opone la estructura logica a la textura local del
poema. Utiliza aqm "estructura" en un sentido mas limitado
que el de otros Nuevos Criticos: la estructura logica del
poema es equivalente a la prosa (logica, racional, parafrasea-
ble), pero el poema tiene ademas textura, elementos irrele-
vantes desde el punto de vista logico, como la prosodia, el
metro, el ritmo, y (a un segundo nivel textural), las variacio-
nes ritmicas (JVC 260-261). La textura "da cuerpo" al esquema-
tismo logico transmitido por la estructura, y asi logra el len-
guaje poetico evocar la densidad de la realidad y la inmediatez
de la experiencia, a la vez que las cualidades inesperadas de
las "particularidades locales" en el lenguaje del poema pro-
porcionan variedad y deleite34. Es la textura lo que diferencia
a la poesia de la prosa, y en la medida en que haya textura
habra un uso poetico del lenguaje. La prosa, cuya manifesta-
cion extrema es el lenguaje cientifico, abstrae y generaliza la
experiencia; la poesia nos devuelve a la particularidad del
mundo, a lo concreto, aunque el elemento logico sea tambien
indispensable en ella (NC 280-81 passim). Esta teoria de Ran-
som, si bien contradice el concepto de unidad organica de
otros Nuevos Criticos, tambien entronca con teorias equiva-
lentes en Coleridge, en Bergson o en los formalistas rusos (la
llamada "desautomatizacion de la percepcion" efectuada por
la poesia)35. Ransom se basa en la semiotica de Morris para
definir al poema como un icono verbal, un discurso que no
34 Esta teoria esta prefigurada en Coleridge (BL cap. XIV, 172).
35 Coleridge (BL 169); Viktor Shklovski, "El arte como procedimiento",
en Teoria de la literatura de los formalistas rusos, ed. Tzvetan Todorov (Buenos
Aires: Signos, 1970).
HlSTORIA DE LA TEORIA Y CRITICA LlTERARIAS EN ESTADOS UNIDOS
183
solo significa en abstracto, sino tambien imita y concretiza a
su objeto (iVC 285).
Para los Nuevos Criticos, el artista debe "mostrar" su obje-
to, y no "decirlo" de modo logico y explicito. Brooks contrasta
el metodo explicito y directo de la prosa, donde los significados
se formulan claramente, al metodo indirecto y alusivo de la poe-
sia. La poesia abre este camino indirecto al sentido mediante
tropos, simbolos, mitos, etc.36. Los terminos del lenguaje cienti-
fico son simbolos abstractos, predefinidos, a los cuales no modi-
fica la presion del contexto. Pero en el lenguaje poetico la pala-
bra tiene un valor potencial es un lugar de cruce para significa-
dos posibles, e interactua con los demas vocablos del poema. Es
la naturaleza misma del lenguaje poetico lo que impide reducir
el significado de un poema a una secuencia de propbsiciones
logicas o a un resumen discursivo. Para Brooks, como para Ran-
som, "las relaciones formales presentes en una obra literaria
pueden incluir las de la logica, pero ciertamente las desbordan.
(...) En una obra lograda, la forma y el contenido no pueden
separarse (...) La forma es significado" (FC 1). Wimsatt observa
que en la poesia, la forma penetra en el contenido: la metafora
o la ironia son conceptos a la vez formales y relativos al significa-
do. Cuanto mas impensable sea concebir una obra literaria al
margen de las palabras concretas que la componen, tanto mas
poetica sera esta. En el analisis de la prosa, los Nuevos Criticos
desarrollan las teorias compositivas de Henry James, privilegian-
do los metodos narrativos indirectos y sugerentes, el uso del
punto de vista y de narradores no identificados con el autor. El
significado narrativo, como el poetico en general, debe cons-
truirse mediante la forma, no mediante el sentido bruto del
objeto representado ni mediante la valoracion directa del
36 Cleanth Brooks, "Irony as a Principle of Structure", en Rick Rylance
(ed.), Debating Texts (Milton Keynes: Open University Press, 1987), pp. 37-47.
Los criticos de Chicago tambien favoreceran esta estetica, aunque la matizan
segun las convenciones de los diversos generos (por ejemplo, Wayne Booth
justifica el uso valorativo de la voz narrativa en La Retorica de la Fiction).
184
Jose AAgel Garcia Landa
autor37. La estructura de un poema es un sistema de fuerzas
equilibradas, una armorua compleja. Cada uno de los elemen-
tos integrados en este todo solo puede interpretarse y valorarse
correctamente en el contexto que le corresponde. Reducir el
poema a un resumen en prosa o un argumento logico y supo-
ner que hemos expresado asf el significado total del poema
equivale a ignorar la naturaleza interrelacionada (entre si y con
el todo) de los elementos constituyentes del poema. La parafra-
sis de un poema nos aleja del poema, de la estructura intima del
objeto estetico. Nos lleva a la division erronea entre forma y
contenido, y tambien a subordinar la poesia a valores extraeste-
ticos; es una falacia mas para nuestra coleccion, la falacia inte-
lectualista consistente en tratar al arte como una forma imper-
fecta o inacabada de pensamiento conceptual. La obt^a no es
una idea envuelta en adornos, o en emocion. Si los Nuevos Cri-
ticos son "formalistas", no se trata por supuesto de que estudien
la metrica e ignoren el sentido, por ejemplo; mas bien "forma-
lismo" supone aquf la superacion de la dicotomia entre forma y
contenido, el analisis del significado como forma. Esto vale
tanto para describir la genesis del poema como para describir la
naturaleza ontologica de la obra acabada. El acto creativo no
consiste en la intuicion de un sentido que busca palabras o
medios de expresion: el sentido no queda definido hasta que
existen las palabras concretas del poema. Y ontologicamente
considerada, la obra poetica es una estructura indivisible, una
totalidad organica en la que la cosa dicha y la manera de decirla
son lo mismo.
La concepcion organicista del lenguaje poetico resulta
especialmente esclarecedora al analizar la poesia modernista.
Para Blackmur, la yuxtaposicion de palabras sin nexos logicos
crea un nuevo significado cuyas partes no pueden separarse: las
87 Ver, por ejemplo, The Art of the Novel: Critical Prefaces by Henry fames,
ed. R. P. Blackmur (Nueva York: Scribner's, 1934); Mark Schorer, "Techni-
que as Discovery", Hudson Review 1 (1948), pp. 67-87. Percy Lubbock con The
Craft of Fiction (Londres: Jonathan Cape, 1921) tambien contribuyo en gran
medida a propugnar la estetica de la narracion impersonal y "dramatica".
HlSTORIA DE LA TEORI'A Y CrJTICA LlTERARIAS EN ESTADOS UNIDOS
185
palabras producen las experiencias y emociones en lugar de
simplemente nombrarlas. Comentando un poema de Hart
Crane, expone:
No hay aqui nada a lo que las palabras esten sustituyendo;
ellas son su propia vida, y tienen una continuidad organica no con
la mente del poeta ni con la experiencia que representan, sino con
ellas mismas. (MCS13)
Este tipo de collage verbal es para los New Critics el equiva-
lente moderno del conceptismo metafisico criticado por
Samuel Johnson (que uncfa significados dispares de modo vio-
lento), y tambien ellos criticaran los excesos a que puede llevar
si se descuida el aspecto racional de la poesia: la ininteligibili-
dad o el efectismo manierista.
Cleanth Brooks, el mas extremado formalista de los Nue-
vos Criticos, denuncia en sus colegas de la primera generacion,
Richards, Tate, Winters y Ransom, una tendencia a conservar la
dicotomia forma/contenido, aunque sea en un sentido limita-
do?,s. Ya hemos mencionado el binomio estructura/textura usado
por Ransom, y la extension/intension de Tate. Por su parte, Win-
ters sienta una oposicion entre razon y emocion, que a nivel lin-
giiistico se manifiesta en forma de oposicion entre denotacion y
connotacion, respectivamente. Mediante un argumento racio-
nal el poeta describe la experiencia humana, y evalua esa expe-
riencia mediante la emocion expresada connotativamente. El
discurso poetico resulta de la unificacion de estas dos dimensio-
nes del lenguaje39. Para Winters, un poema debe ser racional al
menos de un modo implicito, lo que significa que ha de tener
un sentido general parafraseable. Es un deber moral del poeta
el mantener el poema bajo control racional, darle una forma
intencional. Segun Winters, el arte moderno -esto es, desde el
Romanticismo- ha traicionado sistematicamente este compro-
38 Ver LCSH, pp. 625-630 y 669-676; y WWU, pp. 239-247.
39 Yvor Winters {DR 11). Wimsatt critica este uso de los conceptos de
denotacion y connotacion (VI145-149).
186
Jose Angel GarcIa Landa
miso racional, produciendo obras caoticas e informes, una ten-
dencia que llega a sus ultimos extremos en obras como La Tie-
rra Baldia o Finnegans Wake. Eliot y Joyce son alii victimas, segun
Winters, de la falacia de la forma imitativa, pues usan una forma
caotica para representar el caos de la experiencia moderna.
Aunque los New Critics no aceptaban en general los severos jui-
cios de Winters, este ofrece una influyente clasificacion de
modelos de estructura literaria. Hay metodos cercanos al polo
racional del binomio establecido por Winters, como la estructu-
racion por repetition, por desarrollo logico o por narration, Pero
otros tipos de estructura no logicos, como la pseudo-referenda o
la progresion cualitativa, son usados por muchos modernos no ya
como metodos auxiliares, sino como base de la composition, y
resultan en poemas no parafraseables e insufLoentemente
racionales. Para Winters estos metodos nos dejan a merced de
asociaciones y emociones caprichosas del poeta. Es sin duda
Winters el mas rigido e intransigente de los Nuevos Crfticos (en
la medida en que se le pueda llamar un Nuevo Critico, pues si
bien destaca por sus analisis estructurales, a veces su voz es la de
un censor neoclasico). Tambien rechaza la ironia romantica o
autoparodia (lo que el llama "doble actitud", double mood),
ejemplos de la cual podrian ser muchos poemas de Heine o
Byron. Este tipo de obras destruyen o parodian sus presupues-
tos initiates, y asi dejan al lector, segun Winters, sin un asidero
etico definido. Es para el una variante mas de la renuncia a la
forma que detecta en la decadente modernidad.
Frente a Brooks, que niega la prioridad del elemento logi-
co/racional en la poesia, Ransom, Tate y Winters admiten la
importancia de los elementos "prosaicos" (ya sean expositivos,
narrativos o argumentativos) del poema. La diferencia es de
grado: estos tres crfticos afirman igualmente que el significado
del poema va mucho mas alia del argumento logico parafrasea-
ble. Este es solo un ingrediente del sentido global, en el que se
incluyen sentidos, actitudes y valoraciones no pertenecientes a
la logica exphcita del poema. El poema se vuelve asi una "nueva
palabra", como dice Winters remitiendose a las teorfas de
Mallarme (DR 18-19). Para Tate, la tension del poema equivale
HlSTORIA DE LA TEORJA Y CRITICA LlTERARIAS EN ESTADOS UNIDOS
187
a la creation de un modo de discurso en el que la integracion
formal de sus componentes nada tiene que ver con el metodo
de la prosa (Tate, "Tension in Poetry", en MCS 88).
La busqueda interpretativa de un principio de unidad que
estructure la obra es en efecto una regla basica en la Nueva Crfti-
ca. Para Cleanth Brooks, "el interes principal para la crftica resi-
de en el problema de la integracion: de la clase de unidad que la
obra forma o no consigue formar, y la relation establecida entre
las diversas partes al constituir esta unidad" (FC 1). Es un re to
para la perspicacia y el ingenio del critico el lograr formular un
principio de coherencia, y una de las acusaciones lanzadas con
mas frecuencia a los Nuevos Crfticos es la de manipular la evi-
dencia textual con lecturas forzadas para conseguir el efecto de
coherencia deseado. Tambien se ha rechazado de entrada el
presupuesto de base de estos criticos: que la lectura mas formal-
mente coherente sea en cualquier caso la mas cierta o la mas
adecuada40. En cualquier caso hay que recordar, antes de pre-
sentar a los Nuevos Crfticos como si estuviesen obsesionados
solo con la unidad de las obras, que esa unidad se construye
sobre principios de multiplicidad y disgregacion, o de tension
entre elementos divergentes. Las "irrelevancias texturales loca-
les" o las "heterogeneidades" de Ransom son un buen recordato-
rro para contrarrestar las interpretaciones organicistas simplistas.
Las ambiguedades estudiadas por Empson aun son quiza
mas problematicas y esquivas, y pueden conducir a interpreta-
ciones disgregativas de la obra. Empson establecia en Seven Types
of Ambiguity una clasificacion cuya incoherencia fue cridcada de
modo casi unanime (Wimsatt y Brooks, LCSH 638). Fue igual-
mente criticado, pero muy influyente, su escrutinio detallado
del lenguaje en busca de ambiguedades y significados multiples.
La coexistencia en un poema de multiples significados posibles
se convertfa en un criterio si no de calidad si de interes para
valorar los poemas, y en la labor del critico se hace prioritaria la
40 Ver, por ejemplo, Susan R. Horton, Interpreting Interpreting (Baltimo-
re: Johns Hopkins University Press, 1979), pp. 4y ss.
188
Jose Angel Garcia Landa
identification de esos multiples sentidos (LCSH 652). Los for-
malistas americanos, sin embargo, temen la potential carencia
de limites de los metodos de Empson. Si bien parece claro que
la coexistencia de multiples sentidos puede contribuir a la for-
mation de paradojas y a intensificar la tension poetica, tambien
se echa de ver que puede amenazar l.a unidad y coherencia tam-
bien deseadas por los Nuevos Criticos. En cualquier caso, Wim-
satt y Brooks arguyen que Empson no esta en realidad clasifican-
do tipos de poemas, sino modalidades de lectura, y que sus
ambiguedades no pertenecen a la estructura objetiva del texto.
Empson ha sido frecuentemente acusado de proyectar sobre el
poema sentidos generados por el mismo, haciendorel poema
mas o menos complejo con su propia lectura (Ransom, NC
121). Como su maestro Richards, Empson lleva la critica forma-
lista hacia unos derroteros psicologistas que vuelven problemati-
ca la posibilidad de evaluar los textos, relativizando la actividad
del critico (LCSH 639). No es de extrahar que Empson haya
sido uno de los precursores invocados por los postestructuralis-
tas, en una epoca en la que la fragmentation, la diseminacion
semantica y las aporias textuales se vuelven mas atractivas que la
unidad organica alentada y buscada por los Nuevos Criticos.
Su perspectiva formalista hace que los Nuevos Criticos se
opongan a las esteticas realistas simplistas ("la literatura debe
mostrar la vida como es", etc.), o a la definition mimetica de la
literatura como una imitation de la realidad. Si bien imita, la
literatura hace algo mas: compone, da forma a los materiales y
asf los transforma. La idea de que la literatura propone una
estructura para la experiencia es comun a esta escuela y a una
importante competidora a partir de los anos cuarenta: la critica
mitica o ritualista de Philip Wheelwright, Richard Chase o
Northrop Frye. Los Nuevos Criticos rechazan esta perspectiva
por el primitivismo a que conduce, centrandose en experien-
cias primigenias y ritos universales, y reduciendo asi las obras a
esquemas arquetipicos comunes (en lugar demostrar su indivi-
dualidad). La critica mitica descuida la complejidad del desa-
rrollo cultural moderno, y es ciega para los aspectos paradoji-
cos, humoristicos o ironicos de la literatura. La critica mitica y
HlSTORIA DE LA TEORIA Y CRITICA LlTERARIAS EN ESTAD0S UNIDOS
189
la Nueva Critica convergen sin embargo y se fertilizan mutua-
mente en la obra de un critico genial como Northrop Frye,
cuya Anatomta de la Critica sera probablemente el libro de teoria
literaria mas influyente surgido en el area anglosajona durante
el siglo XX. Frye mereceria un capitulo aparte por si solo; aqm
solo podemos recordar que es imprescindible conocer su obra.
Amenazada en su supremacia ya desde los ultimos anos
cincuenta por el auge de la critica mftico-antropologica, la
Nueva Critica esta en franca retirada a partir de los anos seten-
ta, y es contemplada por las escuelas criticas que la suceden
como la manifestation mas pura del establishment al que oponer-
se. Sera en concreto la critica literaria polftica y cultural (repre-
sentada en las decadas de los 30 y 40 por los marxistas y los inte-
lectuales de Nueva York) la perspectiva que resulte ser mas irre-
conciliable con la Nueva Critica. El enfoque estetico acabara
siendo desbancado en favor de unos estudios literarios mas
interdisciplinares e ideologicos, encarnados a partir de los anos
70 por la critica marxista, feminista y poscolonial, y por los
diversos postestructuralismos orientados hacia los estudios cul-
turales. Las nuevas escuelas no se interesan exclusivamente pbr
el elemento constructive y artistico de las obras literarias, y
muchas de ellas desarrollan intereses claramente extrinsecos
(sociologicos, politicos, eticos, etc.). En la medida en que son
una reformulation de modalidades criticas rechazadas por los
Nuevos Criticos ya desde los anos treinta, podemos considerar
que la respuesta formalista a las actuales escuelas "extrinsecas"
estaba ya escrita de antemano. Mas problematico es el caso de
la desconstruccion, que en su modalidad americana (de Man,
Hillis Miller) parece tan intrinseca como la Nueva Critica: ha
entroncado con ella con junturas a veces imperceptibles, y ha
sido denunciada a su vez como un nuevo formalismo, "un for-
malismo en negativo que en lugar de buscar principios abstrac-
tos de coherencia y transparencia busca principios abstractos de
fragmentation u opacidad. Quiza ello explique como un nuevo
critico tardfo (y crucial) como Murray Krieger haya procedido
en sentido contrario, reapropiandose de conceptos estructura-
listas y desconstructivistas para formular una version ampliada y
190
Jose Angel Garcia Landa
actualizada de la Nueva Critica41. Pero mas alia de estas curiosas
transfiguraciones, la Nueva Critica pervive de modo indirecto
en la transformation que ha operado en la practica del comen-
tario de texto mediante el analisis detallado de la textura litera-
ria. En este sentido fue no tanto rechazada como absorbida e
incorporada por las diversas escuelas postestructuralistas del
ultimo tercio del siglo veinte.
La Escuela de Chicago
La escuela de Chicago constaba de un nucleo de profeso-
res de la Universidad de Chicago, reunidos a partir de los anos
cuarenta en torno a la figura de Ronald S. Crane (1886-1967).
Destacan los nombres de Elder Olson, Norman Maclean, R. W.
Keast, Bernard Weinberg y, sobre todo, Wayne C. Booth, ya per-
teneciente a una generation posterior. Se asocian a esta escuela
las revistas Modern Philology y Critical Inquiry. El grupo surgio
asociado a un movimiento de reforma de planes de estudio que
pretendia revitalizar los estudios humamsticos, aglutinando
cuatro areas interdisciplinares: Lingmstica, Analisis de Ideas y
Metodos, Arte y literatura comparados, e Historia de la Cultura.
Como los New Critics, Crane habia polemizado contra el
monopolio de la historia literaria ert los estudios universitarios,
abogando por una ensenanza basicamente teorico-crftica, no
historica, y senalando las consecuencias institucionales que ten-
dria esta nueva direction para las disciplinas filologicas. La criti-
ca permitira el estudio interno de la literatura, en lugar del
estudio externo y circunstancial ofrecido por la historia litera-
ria. Crane enfatizaba la necesidad de, primero, estudiar de
modo interdisciplinar los principales clasicos de la teoria esteti-
ca, y segundo, aplicar la teoria mediante el analisis practico de
textos literarios. Tambien como los New Critics, Crane cree que
41 Vincent B. Leitch, American Literary Criticism from the 30s to the 80s
(Nueva York: Columbia University Press, 1988) , pp. 45 y ss.; Murray Krieger,
Teoria de la Critica (1976; Madrid: Visor, 1992), cap. 8.
Historia de la Teori'a y Critica Literarias en Estados Unidos
191
lo que ha de estudiarse en la literatura es su vertiente estetica,
la construction formal del texto como obra de arte. "Nuestro
objetivo", dice Crane, "es la explication y juicio de las obras
poeticas en base a sus causas estructurales"42. En este sentido se
les puede llamar "formalistas". (Utilizamos este termino entre
comillas porque desde luego ni los Nuevos Criticos ni la escuela
de Chicago son formalistas en el sentido despectivo y simplista
que se suele dar a este termino.)43
El enfasis de la Escuela de Chicago en el estudio de la teo-
ria estetica y su historia les diferencia de otros "formalismos".
Crane reprochaba a los primeros Nuevos Criticos intentar dis-
cutir la estetica literaria sin referencia a las cuestiones plantea-
das a lo largo de la historia de la estetica. De ahi la crucial
importancia de la reflexion critica de esta escuela. Cierto es que
a partir de los ultimos ahos 50 hubo Nuevos Criticos que publi-
caron importantes estudios teoricos de estetica e historia de la
critica, como Wimsatt, Beardsley, Brooks y Wellek. Hubo en
cierta medida, pues, una convergencia de las dos escuelas en el
estudio teorico de la estetica literaria.
En su articulo "Historia frente a critica en los estudios
literarios"44, Crane sostiene que la historia literaria no debe
entrar en la cuestion del valor estetico de la literatura. Crane
propoma a su vez un estudio critico basado en planteamientos
filosoficos e independiente de la historia. La critica en si no es
historia, y debe analizar la estructura estetica de las obras, no
su origen circunstancial en la psicologia del autor 6 en los
condicionantes historicos y sociales. Vemos, pues, que "sociolo-
gismo" y "psicologismo" son terminos peyorativos para Crane,
42 R. S. Crane, The Languages of Criticism and the Structure of Poetry
(Toronto: University of Toronto Press, 1953), p. 177. La traduction es mia.
Todas las referencias subsiguientes con la abreviatura LCSP se refieren aeste
libro.
43 Ver por ejemplo la discusion del concepto de "forma" en Crane,
(LCSP 91, 140-143 y 183).
44 R. S. Crane, "History versus Criticism in the Study of Literature",
EnglishJournal24 (1935), pp. 645-667.
192
Jose Angel Garcia Landa
como lo son para los Nuevos Criticos y para otras escuelas for-
malistas. Al igual que los Nuevos Criticos, Crane abogara por
el desarrollo de la critica estetica como una disciplina acade-
mica y por su inclusion en los planes de estudios de letras. Sin
embargo, su planteamiento es mas erudito y academico. Crane
propone no solo el estudio critico-estetico de las obras, sino
tambien el estudio de la historia de la critica y teonaJiteraria
como base intelectual y preparacion metodologica del critico.
El estudio de diversos sistemas criticos proporciona una pers-
pectiva pluralista y metacritica, que puede descubrir las bases
comunes de los estudios literarios a la vez que se hacen visibles
los puntos fuertes y debiles de cada enfoque. El ideal metacri-
tico de pluralismo no impide a criticos como Crane o McKeon
proponer el modelo de poetica neoaristotelica como el mas
adecuado.
El interes de Crane o McKeon por la critica de Aristoteles,
y el sobrenombre de "escuela neoaristotelica" con frecuencia
aplicado a este grupo de criticos, se debe a su intento de carac-
terizacion global de la obra literaria como un producto artistico
global, y no como un tipo de discurso (el lenguaje de la obra es
solo una "parte" o nivel de analisis de la obra segun la Poetica).
De Aristoteles toman los criticos de Chicago el planteamiento
basico para el estudio de la obra literaria en funcion de sus cua-
tro causas: la causa eficiente (el autor), la causa final (el efecto
sobre el lector), la causa material (el lenguaje) y la causa formal
(la representacion mimetica). Encuentran en la Poetica asimis-
mo una nocion de la obra como un todo unificado y constitui-
do por la integration de diversos elementos. Intentan propor-
cionar en sus estudios una caracterizacion global de la obra
como construction antes que un analisis detenido de su lengua-
je: no desarrollan muchos ejemplos detallados de comentario
de texto como los Nuevos Criticos. Tambien adolece su metodo
de algunas debilidades de los sistemas metacriticos: carece de
un esquema valorativo que les permita distinguir entre obras
mas o menos logradas, pues cada obra viene a ser un ejemplo
perfecto de la forma concreta en ella manifestada. Es decir, al
contrario de lo que sucede con los New Critics, los analisis de la
Historia de la Teoria y Critica Literarias en Estados Unidos
193
Escuela de Chicago resultan mas interesantes como teoria de la
literatura que como critica aplicada.
McKeon parte de Aristoteles para distinguir tres perspecti-
vas posibles sobre la obra: logica, retorica y poetica. La perspec-
tiva logica atiende a criterios de exactitud conceptual y verdad,
de representacion y mimesis; relaciona la obra con el mundo.
La retorica considera la obra desde el punto de vista de su
reception o su efecto en el publico. La perspectiva poetica es la
mas propia del arte literario: atiende a la estructura y unidad de
la obra. La literatura se hace con materiales de interes humano,
morales, mimeticos, politicos, etc. Pero la vitalidad artistica de
estos materiales debe evaluarse en terminos esteticos. Esta pers-
pectiva estetica los acerca a los Nuevos Criticos, pero los criticos
de Chicago siempre denunciaron una estrechez teorica en los
planteamientos de la Nueva Critica.
Critics and Criticism, un volumen colectivo del grupo de
Chicago editado por Crane45, se presentaba con una intention
claramente polemica, con varios capitulos dedicados a exponer
las limitaciones criticas de Richards, Empson, Brooks y otros
Nuevos Criticos. Los criticos de Chicago censuraban el "monis-
mo critico" de esa escuela, demasiado centrada a su juicio en el
lenguaje, que es solo una de las causas y elementos de la obra.
Los New Critics descuidan dimensiones como la construccion
argumental, las convenciones genericas, la representacion del
personaje, etc. Y son un buen ejemplo de critica aprioristica,
que sienta arbitrariamente un principio favorito y lo aplica en
razonamientos que no son sino circulos viciosos (Crane, LCSP
23 y ss.). Retiprocamente, los Nuevos Criticos denuncian a su
vez en la Escuela de Chicago un concepto inerte e instrumental
del lenguaje, y una falta de atencion a los fines ultimos de la
poesia (Wellek, AC 155). Mas alia de su debate con la Nueva
Critica, los criticos de Chicago deploran el descuido en que
« Crane (ed.), Critics and Criticism: Ancient and Modern (Chicago: Uni-
versity of Chicago Press, 1952; ed. abreviada con nuevo prologo, 1957). A
menos que se especifique lo contrario, todas las referencias subsiguientes
con la abreviatura CCse refieren a la edition de 1957.
194
Jose Angel Garcia Landa
han caido los conceptos criticos basicos para un analisis de la
obra desde el punto de vista mimetico, empezando por el pro-
pio concepto de mimesis, en crisis desde la revolution romanti-
ca. Los criticos de Chicago prefirieron colocar el acento en
principios criticos como el argumento, los personajes y el pen-
samiento antes que en el lenguaje o el estilo. Y si este^suena a
lugares comunes, sostienen que la critica mas^equilibrada y sig-
nificativa de una obra ha de recurrir a estos principios de vali-
dez general, en el sentido de los topica medievales (Crane, LCSP
125), aunque la intervention del critico sea menos espectacu-
lar.
La piedra angular del estudio critico consiste en determi-
nar cual es el principio formativo de una obra: como sus diver-
sos niveles de analisis y materiales se integran en un todo esteti-
co coherente (LCSP 140-146). Cuatro componentes basicos
pueden diferenciarse en la obra literaria: argumento, caracte-
res, pensamiento y lenguaje. Si estos conceptos derivan de la
Poetica, los criticos de Chicago desarrollan enormemente y siste-
matizan lo que en Aristoteles no pasaban a veces de ser suge-
rencias, como el estudio las modalidades de punto de vista, el
papel de la inferencia del lector, el suspense, etc.46. Conservan
los criticos de Chicago un sentido muy vivo (y "neoclasico" para
sus detractores) de que no hay un solo tipo de integration este-
tica, sino muchos: la notion de generos o tipos de literatura es
basica para el analisis y valoracion criticos. Elder Olson, por
ejemplo, diferencia entre dos tipos basicos de obra literaria:
literatura mimetica o literatura didactica, con los objetivos res-
pectivamente de representar una action humana o de promo-
ver una doctrina (CC 42 y ss.). El fin de la primera es la belleza,
el de la segunda la instruction; ambas combinadas con el pla-
cer. Este sistema basado en dos macrogeneros servia a Olson
para evitar exigir a la literatura mimetica una intention doctri-
nal, o para no confundir la discusion de generos didacticos
415 Vease, por ejemplo, Elder Olson, "An Outline of Poetic Theory" (CC
3-23).
HlSTORIA DE LA TEORIA Y CRITICA LlTERARIAS EN ESTADOS UNIDOS
195
como la alegoria con criterios de verosimilitud o coherencia
psicologica. Pero el desarrollo coherente de la doctrina de Chi-
cago requiere mucha mas especificidad en la definition de los
generos o principios constructivos. La eficacia estetica de una
obra (que es responsabilidad del critico valorar) solo puede
medirse en relation a las posibilidades del genero y al grado de
consecution de los objetivos buscados. Los Nuevos Criticos
objetaron que todo esto funciona al reves: no es el genero el
que nos permite leer la obra, sino la lectura de la obra la que
permite relacionarla con un genero. Quiza no estaria de mas
recordar aqui la teoria del tirculo hermeneutico de Schleier-
macher como principio integrador y dinamico entre la obra y la
convention generica, sin prioridad para ninguna47.
Como los materiales (incluyendo temas, personajes, motivos,
etc.) y las modalidades de su integration varfan segun los generos,
los criticos de Chicago abogan por desarrollar teoricamente la
poetica de los diversos generos: de la novela, de la Hrica, de la tra-
gedia, etc. Pueden servir como ejemplos destacados de estos estu-
dios la Retorica de la irorda y la Retorica de laficcion de Booth. Esta
ultima obra en especial es un clasico de lo que despues se bautizo
como narratologia, y desarrolla conceptos que hoy son de uso
universal, como las nociones de "autor implicito" y "narrador fia-
ble/no fiable", o las variadas modalidades de distancia (moral,
intelectual, temporal...) entre autor, narrador, personajes y lector.
Se reprocha a veces a la escuela de Chicago que su defensa
del pluralismo critico no les impide atacar a las demas escuelas
(Wellek, AC 64). De hecho, el aristotehsmo, el pluralismo y los
ataques a las otras tendencias tienen la misma raiz. Para los cri-
ticos de Chicago, el pluralismo de metodos resulta de la frag-
mentation de los discursos criticos. La critica literaria no es
una ciencia o disciplina coherente, sino una coleccion hetero-
genea de discursos sin una base filosofica coherente (Crane,
LCSP 13). Aristoteles mismo si disponia de esa base. Ofretia un
4? Friedrich Schleiermacher, Hermeneutics (Atlanta: Scholars Press,
1986), pp. 195-200.
196
Jose Angel Garcia Landa
sistema global para el estudio literario, intrfnseco en la Poetica,
pluralista en el conjunto de su filosofla (LCSP 42). Pero los cri-
ticos subsiguientes pierden la perspectiva de conjunto y basan
sus teorias en una sola de las "causas" de la poesia. De hecho,
la fragmentacion del lenguaje critico puede enconlrarse inclu-
so antes, pues la critica "literal" de Aristoteles es inconmensura-
ble con la critica "dialectica" de Platon, quien analizaba el arte
como mimesis. La Poetica de Aristoteles propone un enfoque
intrinseco, aislando los problemas puramente esteticos de la
poesia; Platon, en cambio, contempla a la poesia en su relacion
con el conjunto de la persona y de las actividades humanas48.
Platon critica el arte en funcion de lo adecuado de la eleccion
del objeto imitado, de la ejecucion de la imitacion y de la
correspondencia de ambos a los ideales. Los criticos de Chica-
go exponen la evolucion y transformaciones de modalidades
"literales" y modalidades "dialecticas" de critica en diversas
escuelas. La fragmentacion de los lenguajes criticos hace que
diversas perspectivas sobre el fenomeno estetico sean si no defi-
nitivamente validas, al menos aceptables y parcialmente satis-
factorias (Crane, CC [1952] 473; Olson, CC 4 y 9). El examen
de otras teorias criticas es fundamental, pues un problema u
objeto de estudio no tiene entidad ni puede entenderse al mar-
gen de la perspectiva critica que lo define. Los criticos de Chi-
cago son muy conscientes de que la realidad no se conoce en
bruto, sino en funcion de una ideologia o una metodologia49.
El interes por alcanzar una perspectiva metacritica resiilta pri-
mordial en esta escuela, pero no es un interes puramente teori-
co. El estudio metacritico de los principios teoricos de diversas
perspectivas ha de servir para conocerlas mejor determinando
el ambito de su validez y el significado de sus juicios50.
48 Richard McKeon, "Literary Criticism and the Concept of Imitation in
Antiquity" (CC 136).
4« Ver Richard McKeon, "The Philosophic Bases of Art and Criticism"
(CC 192); Crane (LCSP32).
so McKeon, "Philosophic Bases" (CC 194 y 251); cf. Crane (CCvi; LCSP
xiiiy 193-194).
HlSTORIA DE LA TEORIA Y CRITICA LlTERARIAS EN ESTADOS UNIDOS
197
Quiza una de las obras mas interesantes en este sentido sea Cri-
tical Understanding, de Booth, un ejercicio de meta-metacritica
que compara y refina las diversas teorias pluralistas de Crane,
M. H. Abrams y Kenneth Burke, buscando definir la funcion y
Ifmites de la critica en un "universo pluralista". Cada teoria cri-
tica puede denunciar a las demas como distorsionadas; pero
Booth muestra (en su comentario de Burke) que cada una de
ellas
nos invita a una perspectiva sobre el mundo, una perspectiva que
probablemente, en virtud de la naturaleza misma de las perspecti-
vas, se demostrara a si misma. Cada perspectiva expresada en un
lenguaje simbolico es una 'pantalla nominalista', que a la vez revela
algunas verdades (obviamente demostradas para cualquier usuario
de ese lenguaje) y oculta otras51.
Ante esta situacion, Booth propone no el escepticismo,
sino una explotacion responsable y fructifera de esa multiplici-
dad de perspectivas; aboga por una etica de la escucha y el dia-
logo para fomentar una comprension autentica de las otras
perspectivas y asi enriquecer y transformar la que hemos elegi-
do como mas adecuada a nuestro proyecto critico.
La influencia de la Escuela de Chicago en el panorama cri-
tico anglosajon no ha sido espectacular y amplia como la de los
Nuevos Criticos. Una razon puede ser el interes de sus miem-
bros por la historia de la critica, remoto y arcano para muchos;
tambien su enfasis teorico y quizas abstracto en exceso, unido
en McKeon o en Crane a un estilo arido y dificil. Booth tiene
en cambio un estilo mucho mas atractivo y legible. Por ello
quiza sea Booth quien mas eco ha obtenido, con su defensa del
pluralismo como planteamiento metacritico, y tambien con las
tecnicas de analisis narrativo introducidas en La Retorica de la
Ficcion.
51 Wayne C. Booth, Critical Understanding: The Powers and Limits of Plura-
lism (Chicago: University of Chicago Press, 1979), p. 107 (traduccion mi'a).
Cf. Crane (CCiv) y Olson (CC4).
198
Jose Angel Garcia Landa
La variedad e importancia de los diversos "formalismos"
norteamericanos entre los arios treinta y los setenta es tal que
una reflexion sobre el fenomeno literario que descuide^us con-
tribuciones y los problemas que se plantean no sole; "tendria
lagunas considerables", sino que mas bien se'ria una especie de
broma. Los estudiosos de la literatura no deben dejar de, leer la
Teoria Literaria de Wellek y Warren, la Anatomia de la Critica de
Frye, ni la Retorica de la Fiction de Booth. Aqui no podemos con-
cluir sino insistiendo en que hay que recurrir a las obras mis-
mas, pues su sutileza y complejidad no pueden darse por cono-
cidas a traves un capitulo como el presente. Ypor supuesto aun
menos a traves de los constantes ataques y descalificaciones que
suelen ser la unica noticia que nos llega hoy sobre estos criticos.