El modo del género narrativo: diversas interpretaciones morePublicado originalmente en Miscelánea 7 (Zaragoza, 1986): 61-67. |
40 views |
MARIA B. NADAL BLASCO
60
del pensamiento, habra que admitir, al menos de forma imph'cita> ia
influencia de los arquetipos del subconsciente sobre los arquetipos literarios
Como hemos visto reiteradamente a lo largo de este trabajo, las dos
interpretaciones, clasica y romantica, siguen vigentes en la actualidad de
alguna manera, si bien existe un aproximaci6n evidente hacia las tesis
defendidas por el Romanticismo.
Parece obvio que tanto la metafora como el sfmbolo siguen siendo unas
categorias complejas que se resisten a cualquier clasificaci6n. Asi, Paul de
Man, en su ensayo "The Rhetoric of Temporality" (Singleton 1969:
173-209) inicia un nuevo cambio de perspectiva al considerar la alegorfa
como el modo primario y aut6ntico de significaci6n, frente al simbolo, que
queda reducido a un caso especial y problematico.
Del mismo modo, podemos afirmar que la metafora va mas alia de lo
que alcanzan nuestros esfuerzos por definirla y analizarla:
"Metaphor has not yet been mastered by a single "translation".
Meta-pherein: figure of transport and exile, evasion and transformation,
deviation and copulation, identity and transgression, without necessary
direction, or sens."
(Parker 1982:155)
REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS
ARISTOTELES. 1973. Obras completas. Madrid: Aguilar.
CIRLOT, J.E. 1982. Diccionario de sCmbolos. Barcelona: Labor.
CULLER, Jonathan. 1983. On Deconstraction. London: Routledge &
Kegan Paul.
DE MAN, Paul. "The Rhetoric of Temporality". En: Charles Singleton
ed., 1969. Interpretation: Theory and Practice. Baltimore: J. Hopkins
University Press.
HAWKES, Terence. 1972. Metaphor. London: Methuen & Co.
LAKOFF, G. y JOHSON, M. 1980. Metaphors We Live By. Chicago:
The University of Chicago Press.
PARKER, Patricia. "The Metaphorical Plot". En: D. Miall, ed., 1982.
Metaphor: Problems and Perspectives. Brighton: The Harvest Press.
TODOROV, Tvetan. 1977. Theories du symbole. Paris: Editions du
Seuil.
WILSON, Edmund. 1977. El Castillo de Axel. Madrid: Cupsa editorial.
EL MODO DEL GENERO NARRATIVO:
DIVERSAS INTERPRETACIONES
Jose Angel GARCIA LANDA
Desde las mas tempranas clasificaciones de los generos literarios ha
aparecido la narraci6n como un genero problematico; la teorfa de la novela
ha heredado las dificultades que planteaba la epopeya a los tratadistas
clasicos. Un modo distinto de significar nos permite separar el drama de la
epica y la lirica, pero ya Platon y Arist<5teles observan que este criterio es
aplicable al interior del genero epico, genero mixto que el oyente percibe ya
como drama, ya como discurso. Casi todos los teorizadores estan de acuerdo
en que en la literatura, como en la vida, las cosas se pueden decir
directamente o indirectamente... pero ahf termina el consenso. Los sentidos
variadisimos en que se ha opuesto un modo narrativo "directo" a uno
"indirecto" son una prueba de la complejidad del fendmeno literario. Para
integrarlos todos en una teorfa total del modo narrativo es necesario ante
todo estudiar como significa un texto narrativo.
EI texto narrativo evoca en el lector (oyente) una historia, una serie de
acontecimientos relacionados. Es un signo, o, si se prefiere, una red de
signos. Pero el texto no es directamente el signo de los acontecimientos de
la historia. En efecto, hay que postular un proceso de selecci6n y ordenaci6n
que transforma la historia en un relate No se nos cuenta cada acci6n
62 JOSE ANGEL GARCIA LANDA
realizada por cada personaje sino algunas acciones realizadas, y quiza en un
orden distinto. El relato no se identifica con el texto. El mismo relato (-
historia ya elaborada) puede recibir un tratamiento textual en diversos
medios, como el cine, el teatro o la novela. Reservaremos sin embargo el
t6rmino texto para referirnos a un texto lingufstico (o, mas
especificamente, literario).
Pero el relato no agota el contenido del texto narrative Este nos remite
tanto al relato, objeto de su enunciacidn, como al narrador, sujeto de esa
enunciacidn. Llamaremos "discurso" o "elementos discursivos" del texto a
los que nos remitan al sujeto y al proceso de enunciacidn. El relato-objeto
nos llega mediatizado por un discurso subjetivo. Esta mediatizacidn puede
ser mas o menos evidente: pensemos en dos extremos, Tristram Shandy y
los relatos de Hemingway, en estos reducido el discurso al nunimo, en aquel
devorado el relato por su enunciacidn. Es especialmente evidente en la
novela en primera persona que el discurso no nos remite a la enunciacidn
autentica del texto por su autor, sino a una enunciacidn ficticia, a un
narrador imaginario.
El texto del drama carece de rasgos discursivos en este sentido: refleja
directamente el relato. La caracteristica de la narracidn es pues la
mediatizacidn del relato por el discurso. Platdn y Aristdteles ya percibieron
algo de esto cuando clasificaron los generos segiin su grado de imitacidn.
Para Platdn, que discute en el libro tercero de la Republica la forma que
conviene dar a los discursos porticos, hay dos alternativas basicas: el poeta
puede "hablar en su propio nombre" o "hacernos creer que es otro quien
habla y no 61". Platdn denomina a esos dos modos diegesis y mimesis
respectivamente; se trata de lb que hoy llamamos narracidn como opuesta a
estilo directo. Para Platdn, el drama es mim£tico, el ditirambo es diegetico,
y la epica presenta los dos modos. Tiene fragmentos mimeticos que actiian
sobre el oyente de manera semejante a como lo hace el drama, y esos
fragmentos son los parlamentos directos de los personajes. Aristdteles
expone en la PoStica una diferenciacidn semejante, aparte de anadir una
importante observacidn de otro genero, a saber, que la epica se asemeja al
drama en cuanto que es la representacidn de una fdbula (lo que
anteriormente nemos llamado una historia), separando as! implicitamente
los generos fabulfsticos de los discursivos. Hay que senalar que la modalidad
es un criterio valorativo para estos autores: Platdn critica a Homero por su
uso de la mimesis, mientras que Aristdteles le alaba por lo mismo.
La discusidn sobre el elemento dramdtico de la narracidn surge de nuevo
en nuestro siglo, con intenciones valorativas muy semejantes y un concepto
distinto de lo que es la presentacidn directa.
EL MODO DEL GENERO NARRATIVO
63
Una corriente critica anglosajona que deriva en gran medida de la teoria y
ja practica de Henry James defiende en la primera mitad del siglo la
reponderancia de la representacidn sobre la narracidn, o, para utilizar sus
Aminos que no conviene simplificar, del "showing" sobre el "telling".
Como Aristdteles, estos teorizadores afirman que la excelencia de la
narracidn consiste en acercarse al genero dramattco, en dejar que la historia
se desarrolle por si misma ante el lector. El narrador en tercera persona debe
abandonar la tirama que ejercfa sobre el mundo novelesco en el estilo del
siglo XIX y desaparecer de la escena, o cuanto menos "hacerse transparente",
evitando orientar el juicio del lector y romper la ilusidn mimdtica de la
narracidn. Percy Lubbock y Norman Friedman son los principales
representantes de esta li'nea. Para Lubbock (1921: 62)
The art of fiction does not begin until the novelist thinks of his story as
a matter to be shown, to be so exhibited that it will tell itself (...). The
thing has to look true, and that is all. It is not made to look true by simple
statement.
Lubbock analiza la practica de James, y concluye que la presentacidn
"directa" tan necesaria encuentra su forma ideal en la practica de narrar en
tercera persona las experiencias, percepciones y pensamientos de- un
personaje dado, el "reflector". Para que el procedimiento sea efectivo, la base
de la obra ha de ser la escena, y no el resumen narrative Friedman
(1955-1969: 153) aclara que por escena no debemos entender solamente el
dialogo: lo realmente importante es la atencidn al detalle concreto en un
marco espacio-temporal bien definido. El comentario personal del narrador
esti prohibido.
Lubbock y Friedman no entienden por "presentacidn directa" lo mismo
que Platdn y Aristdteles. Para los griegos, sdlo el discurso directo era lo
inmediatamente dado, lo mim^tico. Los criticos anglosajones afirman que el
relato tambi6n puede dramatizar acciones. El m£todo ser£ la presentacidn
escenica (en nuestro esquema del relato, el ajuste entre el tiempo de la
historia y el tiempo del relato m<ts un cierto criterio de selection de
acontecimientos o punto de vista) y la supresidn del "autor" (para nosotros:
la reduccidn al nunimo del aspecto discursivo de la novela). Como el drama,
las novelas de la tradicidn jamesiana tienden a dividirse en bloques
espacio-temporales bien definidos, y a reducir el texto a la transmisidn de un
relato.
La reaccidn surge en la misma area anglosajona con la obra de W.C.
Booth (1961 b). Booth arguye que la mediatizacidn del relato es inevitable,
y la desaparicidn del discurso del autor ilusoria (y senalemos de paso que,
64
JOSE ANGEL GARCIA LANDA
como Lubbock y Friedman, Booth confunde en ocasiones las areas
respectivas del autor y del narrador). Booth intenta refutar la validez de la
oposicidn "showing'V'telling" mostrando la ambigiiedad de estos conceptos
(1961 a - 1969: 185 - 6). Analizando un texto de Fielding en el que el
narrador relata una situation conflictiva y las reacciones que provoca en cada
personaje, Booth se pregunta, £es e"sta una situaci6n dramattca?. Y concluye
que la ambigiiedad del t£rmino "dramdtico" (o "showing") le resta toda
utilidad. Pero examinando el ejemplo de Booth observamos que el caracter
posiblemente dram&ico de esa escena se debe a que el "autor" sencillamente
narra, sin emitir juicios de valor. Falta el detalle concreto y el punto de
vista definido que exigian Lubbock y Friedman, pero el lector extrae sus
propias conclusiones segiin las acciones de los personajes. Esta ambigiiedad
de los terminos "showing" y "telling" se refiere a una diferencia de
modalidad perfectamente integrable en nuestra teoria, y no invalida las ideas
de los criticos jamesianos, aunque exige el precisarlas mas.
Gerard Genette tambi6n reacciona contra Lubbock y Friedman,
senalando a las capacidades mim6ticas de la narracidn los mismos limites
que Plat6n. Genette (1972: 184-203) distingue entre narraci6n de palabras y
narration de acciones. Podemos citar las palabras en el discurso directo,
pero esa es la unica forma de presentation directa que tolera la narration. En
lo que se refiere a los hechos, dice Genette, la novela o la epica sdlo pueden
presentarlos mis o menos exhaustivamente, para dar una mayor o menor
ilusion de mimesis segun las convenciones del g6nero y la 6poca. Genette
separa tedricamente los dos elementos constitutivos del modo en las teorias
de los anglosajones, al afirmar que unos rasgos modales se remiten a
cuestiones discursivas, y otros a cuestiones temporales: define la
presentation escenica como la coincidencia de duration entre el tiempo
evocado por el relato y el tiempo que el lector tarda en leer el texto. Para
Genette, s61o el dialogo es capaz de establecer esta coincidencia de modo no
artificioso. Genette niega que la narraci6n sea mim6tica: solo la cita de
palabras del personaje lo es. Identifica, pues, mimetico con especimen (el
token de Peirce).
Pero si el relato no es mim6tico en el sentido de ser transcription punto
por punto de la realidad, hay que reconocer que lo es en un sentido limitado,
en el sentido en que usa el termino Martinez Bonati (1960-1972: 55-77): la
frase narrativa es mimetica en cuanto que, por la natrualeza misma de la
situaci6n narrativa, aceptamos este tipo de frases del narrador como creadoras
del mundo de la historia. La condition de la ficci6n es el cr6dito irrestrigido
al narrador, la identification de un mundo con un texto. El mismo Genette
(1966-1974: 207) reconoce que la dicci6n propia de la narraci6n es la
EL MODO DEL GENERO NARRATIVO
65
ansitiv'dad absoluta del texto, que da la ilusidn de contarse a si mismo,
unque observa que la mezcla con elementos discursivos hace que rara vez se
^ Martinez Bonati (1960-1972: 96) niega que se pueda dar esa
trensitividad: aunque el texto pretenda ser sdlo signo que nos remita al
relato, y nunca al narrador (como en los cuentos de Hemingway), siempre
ofrecera una information sobre 6ste en tanto que indicio. No entraremos
aquf en un estudio, por otra parte muy necesario, de los diversos modos y
niveles del discurso. Todorov (1966-1974: 184) introduce un criterio
emparentado con el de Martinez Bonati; estudia los aspectos subjetivos y
objetivos del texto refiri6ndose a la distincidn de Austin entre el valor
referential y la fuerza ilocucionaria de los enunciados. para Todorov, en la
narracidn predomina el valor referencial, pero en los dialogos y en las
intrusiones del narrador es la fuerza ilocucionaria lo que atrae la atencidn del
lector. Estos parlamentos son actos realizados directamente nosotros, y
mediante los cuales el autor dramatiza ante nosotros al narrador o al
personaje. Sin duda, Henry James se hubiera sorprendido de ver elevados a la
categoria de elemento dramdtico de la novela a los narradores de las novelas
de Dickens, Thackeray o Trollope, tan criticados por €1 como "undramatic".
Los actos de habla que aparecen directamente ante el lector son, pues,
interpretados por 6ste segun ciertas convenciones sociales. Esta
interpretation serfa una actitud "dramMca" hacia algo "directamente" dado,
pero la misma actitud es posible hacia algo no directamente dado, sino
simbolizado, representado, como los parlamentos en estilo indirecto de los
personajes, o el tipo de presentacidn dramaaca de actos que senalaba Booth
en Fielding. Tanto los actos de habla presentados directamente como las
acciones y los actos de habla presentados indirectamente son elementos
ofrecidos a la posible interpretation del lector. Genette niega la posibilidad
de una mimesis de las acciones, acertadamente. Pero el relato si puede
mimetizar la comprension que en la vida real tenemos de los actos. El
significado de los actos (de habla o no) no es constante, sino contextual; un
mismo acto puede tener sentidos completamente distintos segun la situation
en que se ejecute. Un autor puede narrar actos especificando al maximo su
valor social o bien informarnos de su forma simplemente, dejando que
extraigamos el significado de nuestro conocimiento previo de la novela y de
las reglas de action social que poseemos.
No cabe duda de que un texto narrativo puede ser "dramatico" o
"mim6tico" de muchos modos distintos; serfa deseable que se comprendiesen
bien los criterios que gufan a cada clasificacidn modal en lugar de sentar uno
s61o, rechazando la validez de los otros. La teona no sera mas vaga, sino
mas completa; pongamos el ejemplo de Stanzel (1979-1984: 77-79) que
66
JOSE ANGEL GARCIA LANDA
ofrece una doble aproximacidn al modo, distinguiendo entre el ritmo
narrativo (altemancia de narracidn y dialogo) y el perfil narrativo (altemancia
de escena, pausa, resumen). Recapitulando lo expuesto hasta ahora,
podemos proponer una lista de dicotorruas que son distintos acercamientos
al modo, distintas acepciones posibles de la distinci6n intuitiva entre
presentaci6n directa y presentaci6n indirecta que mencionabamos al
principio:
Directo / Indirecto
1 Dialogo / Narracidn
2 Escena / Resumen
3 Discurso / Relato
4 Icono / Signo
5 Especimen / Signo
6 Indicio / Signo
7 Descripci6n / Valoracidn
8 Fuerza ilocucionaria / Valor referencial
9 Narracidn con reflector / Narracidn sin reflector
T£rminos como "showing" y "telling" son vagos e inadecuados para
describir fen6menos tan diversos; es preferible utilizar un vocabulario mas
preciso y que no contenga tintas valorativos. Algunas de estas categorias
tienen una validez mas amplia que otras. Asi, por ejemplo, el caracter
directo del dialogo y de la escena puede atribuirse a su valor icdnico. Una
iconicidad total en el caso del di&logo, y, que por representar un fendmeno
lingiifstico copia fielmente al original pues ambos son especimenes de un
tipo mas bien que imitaciones (Ver Lyons 1977: I, 1. 4. "Type and
token"). Iconicidad parcial en el caso de la escena (aquf el signo sdlo imita
ic6nicamente la duracidn del fendmeno original). En tanto que icono, el
texto narrativo muestra directamente el mundo narrado. pero con categorias
como 3, 6 y 8 lo que se muestra directamente es la enunciacidn de ese
mundo y su enunciador. El valor directo de los rasgos discursivos y de la
fuerza ilocucionaria puede subsumirse parcialmente en su caracter indicial
(remiten al origen del texto, al enunciador). No olvidemos que hay tres
niveles basicos de enunciaci6n en un texto narrativo: la enunciaci6n real
(composicidn-publicacidn-lectura) del autor, la enunciaci6n ficticia del
narrador y las palabras de los personajes. A la hora de valorar estas
enunciaciones el lector sigue al menos tres c6digos diferentes; la fuerza
EL MODO DEL GENERO NARRATIVO
67
kcucionaria de las palabras de los personajes dramatiza la historia, pero las
fhtervenciones del narrador que ayuden a perfilar su figura nos alejan de la
■nmediatez de esa historia al mostrarla como serie de palabras.
1 Seria ttcil extraer tipologias a priori basandose en la estructuracidn
semtitica del texto narrativo. Pero no hay que olvidar que en cada texto
concreto estas categorias son suceptibles de ser remodeladas,
"reprogramadas" por la diabetica discursiva para que la interpretation que les
da el lector sea diferente. Las palabras citadas en estilo directo pueden
revelarse finalmente como no icdnicas, quiz5 mentirosas; un largo discurso
puede ser proferido por un personaje ficticio en unos segundos. De todos
modos, solo cuando se concozca bien la "langue" del relato podran
formularse las leyes de su "parole".
REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS
BOOTH, W.C. (1961 a) "Distance and Point-of-View: An Essay in
Classification", reimpreso en Murray Davis (ed.), The Novel: Modern Essavs
in Criticism. Englewood cliffs, N.J.: Prentice Hall, Inc., 1969. Pags.
172-189.
(1961 b) The Rhetoric of Fiction. Trad. La retdrica de la ficcidn. Barcelona:
Bosch, 1978.
FRIEDMAN, N. (1955) "Point of View in Fiction: The Development of a
Critical Concept" Reimpreso en Murray Davis, ed. The Novel: Modern
Essays in Criticism, pags. 142-169.
GENETTE, G. (1966) "Frontieres du reeit". Trad. "Fronteras del relato",
Comunicacionesl Andlisis estructural del relato. Buenos Aires: Ed. Tiempo
Contemporaneo, 1974. Pags. 193-208.
(1972) Figures III. Paris: Seuil.
LUBBOCK, P. (1921) The Craft of Fiction, Nueva York.
LIOND. J. (1977). Semantics. Cambridge: C.U.P. (2 vols.).
MARTINEZ BON ATI, F. (1960) La estructura de la obra literaria.
Reimpresion en Seix Barral, Barcelona, 1972.
STANZEL, F.K. (1979) Theorie des Erzahlens. Traducci6n inglesa, A
Theory of Narrative. Cambridge: C.U.P. 1984.
TODOROV, T. (1966) "Les categories du r6cit littdraire". Trad. "Las
categorias del relato literario", Comunicacionesl Andlisis estructural del relato.
Buenos Aires, 1974, pags. 155-92